Capítulo 10: Fiesta en la pastelería
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA, COCINA / Al DÍA SIGUIENTE
Es un nuevo día soleado en la ciudad. Marina desayuna una avena sentada en la barra de la cocina y al lado tiene su computador portátil encendido mientras navega por internet. Lisandro entra al comedor sonriendo y de mejor semblante que el día anterior.


Lisandro: Buenos días, Marina.
Marina: Buenos días, Lisandro (Distraída). ¿Te vas ya para Antique Amor?
Lisandro: Sí, tengo reteharto trabajo porque, aparte de la decoración para la fiesta de esta noche, Antonio también me encargó dejar como una tacita de té la pastelería y me gustaría llegar temprano. Ya sabes cómo es él.
Lisandro saca del refrigerador la leche y la pone sobre el mesón de la cocina.
Marina: ¿Y qué tal amaneciste? Anoche llegaste con una cara…
Lisandro: Ayer fue un día difícil para mí, Marina, pero no te preocupes. Estoy tratando de reponerme. Entre otras cosas, necesito que me hagas un favor (Se sienta a la barra frente a ella).
Marina: Claro, dime. Tú sabes que puedes contar conmigo.
Lisandro: Necesito que te sigas haciendo buena amiga de Natasha. Desde que esa mujer entró a trabajar a Antique Amor me ha parecido muy sospechosa. Eso de que tiene problemas económicos yo no me lo creo y algo me dice que llegó a la pastelería con un objetivo.
Marina: (riendo) Ay, Lisandro. Me parece que te estás haciendo ideas muy locas en la cabeza.
Lisandro: Te estoy hablando en serio. Figúrate que ayer la escuché hablando muy angustiada por celular preguntando por alguien que al parecer se había puesto mal de salud. Estoy seguro que está ocultando algo y no puede ser bueno.
Marina: (desconcertada) Pues no entiendo por qué habría de estar mintiendo.
Lisandro: Precisamente por eso necesito que tú te hagas su amiga y le saques cuanta información puedas. Luego tendríamos que encargarnos de confirmar si lo que nos dice es cierto y en caso de no serlo, ya buscaríamos la oportunidad para pedirle una explicación a sus mentiras.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Entretanto, Antonio está barriendo distraído el piso con una escoba mientras Valentín hace cuentas en papel desde su puesto en la caja registradora. La pastelería todavía no abre.


Valentín: ¿Le pasa algo, patrón?
Antonio: (reaccionando) Ah, no. A mí nada, Valentín. No te preocupes. Más bien dime cuánto podríamos ganar esta noche con el pastel especial que venderemos y las entradas para la fiesta.
Valentín: Pues el total de ganancias que nos dejaría la venta del pastel y las entradas, sería más o menos esto.
Antonio se acerca a Valentín para ver la suma de dinero y se sorprende.
Antonio: Bueno, no está tan mal. Con esa lana podríamos hacerle unas remodelaciones a Antique Amor.
Valentín: (riendo) ¿Qué tal un aumento de sueldo, patrón?
Antonio: (con los ojos entrecerrados) Qué ventajoso, eso lo veremos luego cuando veamos qué tanta cantidad de clientes frecuentan la pastelería, ¿vale? Por ahora, descartado.
Antonio se retira para seguir barriendo.
Valentín: (susurrando) Qué tacaño.
INT. / CAFETERÍA / DÍA
Marcus se encuentra tomando un café caliente en una cafetería de la ciudad. Tiene su laptop sobre la mesa navegando por la red. El hombre bebe un sorbo de su café y entra a un directorio virtual de pastelerías. En eso hace clic sobre una pastelería que le llama la atención por la foto de perfil que tiene; es la misma foto en la que aparecen Lisandro, Antonio y Valentín.

Marcus: Antique Amor… (Hace una pausa retraída) Este chico, el de medio, es el mismo con el que me topé ayer…
El hombre sonríe con cierta picardía.
Marcus: Vaya, qué casualidad. Creo que nos vamos a encontrar otra vez.
EXT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Lisandro viene caminando por la acera desde el lado derecho y se detiene en seco al encontrarse con Natasha, quien venía caminando por el lado izquierdo. Lisandro la mira serio.


Natasha: Hola Lisandro (Sonriendo). Buenos días.
Lisandro: Buenos días, Natasha. ¿Cómo siguió tu amiga? ¿Se puso mejor?
Natasha: Eh, sí, está mucho mejor de salud, pero aún necesita guardar reposo.
Lisandro: (poco convencido) Hum, entiendo. ¿Sabes, Natasha? Tengo una gran duda con respecto a tu situación. Me pregunto por qué los medios ni los periodistas se han enterado tratándose de ti que eres una modelo famosa.
Natasha: Bueno, es porque los medios crean chismes cuando se enteran por terceras personas. Tú sabes. En mi caso, los únicos que conocen de mi terrible situación eres tú, Antonio, Marina y Valentín, nadie más. Los medios se enterarían si fuera por ustedes.
Lisandro: Hum, está bien. Entremos. Hay trabajo por hacer para la fiesta de esta noche.
Los dos entran a la pastelería. Por su parte, Antonio se encuentra en la cocina, de pie, con las manos apoyadas sobre el mesón, usando su uniforme de chef y pensando qué nuevo sabor de pastel inventar.

Antonio: (fastidiado) Ah, no puedo concentrarme. Trato, pero sólo se me viene a la cabeza la imagen de Lisandro. Me pregunto si ya llegó. A lo mejor, él con su creatividad, puede ayudarme a cocinar este pastel.
En ese momento Lisandro entreabre la puerta de la cocina tímidamente.

Lisandro: Antonio, ¿puedo pasar?
Antonio: (sobresaltado) Eh, sí, Lisandro. Pasa.
Lisandro: (entrando) Bueno, sólo venía para preguntarte si vamos a abrir la pastelería en la tarde o si vamos a mantenerla cerrada hasta esta noche cuando empiecen a llegar los clientes.
Antonio: Creo que es mejor que la dejemos cerrada hasta esta noche como dices y si llaman pidiendo pasteles a domicilio, diles que no habrá servicio por hoy.
Lisandro: (dudoso) Está bien, pero creo que no tenemos servicio a domicilio.
Antonio: Eh, no, no tenemos. Qué tonto (Avergonzado). No sé dónde tengo la cabeza.
Lisandro: Bueno, con permiso.
Antonio: Espera, Lisandro. Yo... quería pedirte ayuda. Es que no se me ocurre con qué ingredientes hacer el pastel para esta noche y quería saber si tú podrías ayudarme con ello así como lo hiciste el día que Marina vino a inspeccionar la pastelería.
Lisandro: (sorprendido) ¿Me estás hablando en serio?
Antonio: (asintiendo con la cabeza) Sí, no le veo qué tiene de raro.
Lisandro: Porque tú eres el chef y con el pastel de la vez pasada sólo hice el trabajo de averiguar los ingredientes que a Marina le gustaban.
Antonio: Lo sé. Me refiero a que me digas los ingredientes adecuados para hacer un pastel nuevo, no sé. Yo ya me encargaría del resto, de hornear el pastel, decorarlo y todo eso. Por favor, ahora no tengo inspiración. Ayúdame con eso.
Lisandro: Está bien. Te voy a ayudar, aunque no creo que me alcance el tiempo para barrer la pastelería. Tú sabes Natasha cómo es. No ha barrido ni un metro y se queja por temor a que se le parta una uña y…
Antonio: No te preocupes por eso. Yo luego le cobraré cuentas. Por lo pronto, ocúpate de ayudarme.
Lisandro: Bueno, si tú lo dices. ¿Sabes?
Lisandro sonríe y levanta el dedo índice de la mano izquierda poniéndolo bajo su mentón, indicando que se le ha ocurrido una idea.
Lisandro: Ya se me está ocurriendo algo para el dichoso pastel que podría funcionar. Probemos a ver qué tal.
Minutos después, Antonio comienza a preparar el pastel al tiempo que Lisandro le indica los ingredientes con los cuales hacerlo. De la misma manera, el chico también le recomienda algunas esencias para la masa. Incluso en ciertos momentos, los dos juegan tirándose harina o poniéndose crema en el rostro o la nariz, pasando un rato agradable. Es así como pasan las horas y empieza a atardecer.
Lisandro: ¿Cuántos pasteles se están horneando? (Mira hacia los hornos)
Antonio: Como veinte. Por suerte tengo tres hornos para que los pasteles estén listos en el menor tiempo posible. Con uno no estarían listos a tiempo.
Lisandro: Sí, tienes razón. Espero que hayan quedado deliciosos con la esencia de calabaza que le aplicamos a la masa y tal vez deberían hornear otros diez, sólo por si la demanda es alta esta noche.
Antonio: Sí, eso pienso hacer. No te preocupes.
Lisandro: Órale, no me había fijado (Mira su reloj de muñeca). Es bastante tarde, ya son las seis y media. El tiempo se nos fue volando y en quince minutos debemos abrir la pastelería.
Antonio: Bueno, ve a supervisar que no falte nada.
Lisandro sale apurado de la cocina y Antonio lo ve irse con una sonrisa. Natasha se aparta de la puerta rápidamente, pues hacía rato estaba escuchando.

Natasha: Lisandro. Te estaba buscando. Valentín me dijo que habías entrado a la cocina desde hace horas y no habías salido.
Lisandro: Estaba ayudándole a Antonio con el nuevo pastel de esta noche. Ahora precisamente se están horneando. ¿Qué necesitabas?
Natasha: Bueno, no es gran cosa. Te buscaba para que limpiáramos la pastelería.
Lisandro: Perdóname, Natasha, pero te recuerdo que ayer quien se encargó de la decoración fui yo y se supone que también era un trabajo de los dos, así que estamos a mano.
Lisandro le sonríe de forma fingida a Natasha y se retira. Ésta se queda mirándolo con recelo.
Natasha: Imbécil. Hasta por lo poros se le nota lo mucho que me detesta.
Minutos después, los clientes empiezan a llegar usando disfraces y bailan al ritmo de la música electrónica y algo de reggaeton. La pastelería tiene las luces principales apagadas. Sólo hay unas cuantas luces neón para ambientar la fiesta como si fuera una auténtica discoteca. Lisandro, por su parte, atiende las órdenes de varias mesas mientras Natasha se encuentra encerrada en el baño y hablando por celular con Victoria.


Victoria: ¿Entendiste lo que tienes que hacer?
Natasha: Sí, doña Victoria. Lo he comprendido todo perfectamente, pero si le soy sincera, no creo que eso ayude mucho.
Victoria: Me importa muy poco tu opinión. Yo más que nadie sé que no ayudará, pero sí será un avance para alejar a Lisandro de ese repostero que tiene de amigo. Mientras tú emborrachas al Antonio y ves la manera de relacionarte con él, también…
Natasha: Ya lo sé. Yo me encargo de emborrachar a su nieto y le pido a Valentín que se haga cargo de él. Todo lo tengo memorizado y saldrá bien. No se preocupe.
Victoria: Eso espero y también espero que el dinero que te di por adelantado para que pagaras los medicamentos de tu padre no sea en vano.
Natasha: Por cierto, ¿para qué me pidió el número de teléfono del departamento en el que vive Lisandro? ¿Qué piensa hacer?
Victoria: (severa) Eso no te incumbe. Hablamos luego.
Victoria cuelga y Natasha sale del baño metiéndose su celular en el bolsillo del chaleco que usa como uniforme.
INT. / ANTIQUE AMOR, COCINA / NOCHE
Lisandro está poniendo tres cocteles sobre una bandeja de plata, cabe decir que usando su uniforme de mesero. Antonio lo mira sonriente cubierto de harina y algo cansado por hornear tantos pasteles.


Antonio: ¿Cómo van Natasha y Valentín con lo que les encargué?
Lisandro: Pues Valentín se está encargando de la caja registradora y está siendo bastante ágil. En cuanto a Natasha, no tengo la menor idea de dónde está. La última vez que la vi se estaba coqueteando con un cliente.
Antonio: (sorprendido) ¿Qué? ¿Cómo puede hacer eso? Esto no es un motel o algo por el estilo. Ella tendría que estar aquí lavando los platos como le dije.
Lisandro: Antonio, si quieres un consejo, Natasha no debería seguir trabajando aquí. Ella no está siendo sincera con nosotros. Deberías creerme cuando te digo que está buscando algo, sólo que no sé qué puede ser.
Antonio: Me comprometí a ayudarla. No la puedo correr.
Lisandro: Puedes ayudarla consiguiéndole otro empleo en otra parte, por ejemplo, o no sé. En fin, lo dejo a tu criterio. Voy a servir esto (Toma la bandeja entre sus manos).

Natasha: (entrando a la cocina) Hola, chicos. Disculpen la demora. Es que estaba hablando por celular con una amiga por teléfono en el baño.
Antonio: (molesto) Ahora no es momento de que hables con tus amigas, Natasha. Recuerda que tu obligación es estar aquí lavando los platos sucios.
Natasha: (quejándose) ¡Ay, Antonio! La fiesta está superdivertidísima. ¿Por qué he de aburrirme aquí metida en la cocina lavando platos? ¿Y mis uñas? ¿Acaso no piensas en mis uñas? ¡Se van a arruinar!
Lisandro rueda impaciente los ojos al escucharla. Antonio suspira sin saber qué decir y Natasha se le acerca sensualmente tomándolo de las manos frente a los celos de Lisandro.
Natasha: (sonriendo) ¿Por qué mejor no sales de aquí, dejas un momento de hornear tus pasteles y disfrutas la fiesta? Quítate ese cochino delantal que está lleno de harina, ponte tu ropa y sal a divertirte.
Lisandro decide retirarse con los cocteles. Antonio lo ve irse.
Antonio: No sería mala idea. Después de todo, merecemos divertirnos con tanto trabajo que hemos hecho.
Natasha: (feliz) ¡Así se habla! Ven, ponte otra ropa y salgamos a bailar.
Antonio: En lo que pienso es quien atenderá los clientes. Lisandro no puede solo. Va a necesitar de tu ayuda que también eres mesera y sería injusto que solamente él trabajara.
Natasha: Es verdad, pero no debemos complicarnos por esas cosas. Si un cliente necesita atención, pues que simplemente nos lo haga saber y volvemos a nuestros trabajos. ¿Te parece?
Por otra parte, Lisandro sigue atendiendo a los clientes y se acerca a algunas mesas para tomar las órdenes. La mayoría de ellos decide bailar en vez de comprar algún pastel o beber algo. Justo por la entrada, Marcus hace presencia, vistiendo una ropa casual que le sienta bastante bien. El hombre mira para todos lados y sonríe al ver a Lisandro, reconociéndolo. Lisandro no lo ve, sino que se acerca a la caja registradora para hablar con Valentín.


Lisandro: ¿Cómo se están moviendo las ventas, Valentín?
Valentín: (sonriendo) Mejor de lo que nos esperábamos. Nos estamos ganando el doble de lo que habíamos pensado. El patrón se va a poner muy contento.
Lisandro: Pues no es el único porque a mí también me alegra que nos esté yendo bien. Fue una excelente idea que Antonio aceptara la propuesta del internado en hacer la fiesta de disfraces aquí en Antique Amor.
Valentín: Lástima que no podamos ser nosotros los que disfrutemos la fiesta.
Lisandro: (sonriendo) Tienes razón, pero trabajo es trabajo, así que continúa.
De repente, Natasha sale de la cocina, enganchada de brazo con Antonio, quienes ya se han quitado sus respectivos uniformes y se han vestido con ropa casual.


Natasha: Lamento tener que contradecirte, Lisandro, pero tanto tú, Valentín, Antonio y yo vamos a disfrutar la fiesta.
Lisandro: (sorprendido) ¿Qué cosa? ¿Es eso cierto, Antonio?
Antonio: Sí y antes de que me digas sobre la atención al cliente, ya tengo todo bajo control.
Lisandro: Por favor, sé un poco responsable. Todas estas personas no se van a atender solas. No podemos dejar el trabajo botado sólo por disfrutar la fiesta.
Natasha: Por fa, Lisandro, no seas amargado. Si Antonio dice que ya tiene todo bajo control, es porque lo tiene todo bajo control. No te preocupes y disfruta. Valentín, tú también, vamos a bailar. Tienes que estar muy pendiente por si alguien viene a pagar la cuenta.
Valentín: Vayan ustedes. A mí todavía me da dificultad movilizarme por lo de la fractura.
Natasha: Pero tienes que ir moviendo el pie para que te recuperes, querido o se te va a quedar tieso de por vida. Ven que yo te ayudo.
Valentín: Bueno, siendo así…
Valentín, sonriendo, sale de su puesto de trabajo y se une a la fiesta retirándose junto con Antonio y Natasha. Esta última baila al ritmo de la música con Valentín y ambos parecen estarse divirtiendo bastante mientras que Antonio baila en medio de dos chicas jóvenes. Lisandro niega con la cabeza sintiéndose bastante indignado.
Lisandro: (molesto) Antonio no cambia y luego quiere hacerme creer que siente algo por mí, pero más tonto soy yo que me perturbo por eso.
En eso el chico se da la vuelta topándose de frente con Marcus. Lisandro alza la mirada y se sorprende al reconocerlo.

Lisandro: (confundido) ¿Usted?
Marcus: (sonriéndole) Me alegra verte de nuevo.
Lisandro se queda estupefacto sin saber qué decir al haberse reencontrado con aquel desconocido.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA, SALA / NOCHE
Entretanto, Marina está en su departamento, en pijama y escribiendo en su laptop rápidamente sentada sobre el sofá. La muchacha para de escribir en un momento dado y se queda pensativa.

Marina: Me imagino que Lisandro llega tarde hoy por la dichosa fiesta de disfraces esa. Es mejor que me vaya a dormir y no me quede esperándolo (Suspira). No sé cuándo voy a ser capaz de decirle que me gusta.
En ese momento suena el teléfono. Marina se levanta a contestar y lo toma de la base, pues es un teléfono inalámbrico.
Marina: ¿Bueno? ¿Quién habla?
En el otro lado de la línea se enfocan los labios de una mujer, quien sonríe sutilmente con malicia.
Mujer: Buenas noches. ¿Hablo con Marina Linares?
Marina: (extrañada) Sí, con ella. ¿Qué necesita?
Es cuando finalmente se enfoca el rostro completo de la mujer que habla; se trata de Victoria Maldonado, la abuela de Lisandro, hablando desde su celular en Nueva York.

Victoria: Llamo para hacerte un gran favor, muchacha.
Marina: ¿Qué favor? ¿Quién es usted?
Victoria: Mi nombre es ahora lo de menos. Más bien, lo importante es lo que voy a decirle acerca de Lisandro.
Marina: (sorprendida) ¿Usted conoce a Lisandro?
Victoria: Sí y te pido que me escuches muy atentamente para que sepas la clase de persona que está dejando quedar en su departamento.
Marina se queda intrigada ante lo que le va a decir Victoria.
CONTINUARÁ…


Lisandro: Buenos días, Marina.
Marina: Buenos días, Lisandro (Distraída). ¿Te vas ya para Antique Amor?
Lisandro: Sí, tengo reteharto trabajo porque, aparte de la decoración para la fiesta de esta noche, Antonio también me encargó dejar como una tacita de té la pastelería y me gustaría llegar temprano. Ya sabes cómo es él.
Lisandro saca del refrigerador la leche y la pone sobre el mesón de la cocina.
Marina: ¿Y qué tal amaneciste? Anoche llegaste con una cara…
Lisandro: Ayer fue un día difícil para mí, Marina, pero no te preocupes. Estoy tratando de reponerme. Entre otras cosas, necesito que me hagas un favor (Se sienta a la barra frente a ella).
Marina: Claro, dime. Tú sabes que puedes contar conmigo.
Lisandro: Necesito que te sigas haciendo buena amiga de Natasha. Desde que esa mujer entró a trabajar a Antique Amor me ha parecido muy sospechosa. Eso de que tiene problemas económicos yo no me lo creo y algo me dice que llegó a la pastelería con un objetivo.
Marina: (riendo) Ay, Lisandro. Me parece que te estás haciendo ideas muy locas en la cabeza.
Lisandro: Te estoy hablando en serio. Figúrate que ayer la escuché hablando muy angustiada por celular preguntando por alguien que al parecer se había puesto mal de salud. Estoy seguro que está ocultando algo y no puede ser bueno.
Marina: (desconcertada) Pues no entiendo por qué habría de estar mintiendo.
Lisandro: Precisamente por eso necesito que tú te hagas su amiga y le saques cuanta información puedas. Luego tendríamos que encargarnos de confirmar si lo que nos dice es cierto y en caso de no serlo, ya buscaríamos la oportunidad para pedirle una explicación a sus mentiras.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Entretanto, Antonio está barriendo distraído el piso con una escoba mientras Valentín hace cuentas en papel desde su puesto en la caja registradora. La pastelería todavía no abre.


Valentín: ¿Le pasa algo, patrón?
Antonio: (reaccionando) Ah, no. A mí nada, Valentín. No te preocupes. Más bien dime cuánto podríamos ganar esta noche con el pastel especial que venderemos y las entradas para la fiesta.
Valentín: Pues el total de ganancias que nos dejaría la venta del pastel y las entradas, sería más o menos esto.
Antonio se acerca a Valentín para ver la suma de dinero y se sorprende.
Antonio: Bueno, no está tan mal. Con esa lana podríamos hacerle unas remodelaciones a Antique Amor.
Valentín: (riendo) ¿Qué tal un aumento de sueldo, patrón?
Antonio: (con los ojos entrecerrados) Qué ventajoso, eso lo veremos luego cuando veamos qué tanta cantidad de clientes frecuentan la pastelería, ¿vale? Por ahora, descartado.
Antonio se retira para seguir barriendo.
Valentín: (susurrando) Qué tacaño.
INT. / CAFETERÍA / DÍA
Marcus se encuentra tomando un café caliente en una cafetería de la ciudad. Tiene su laptop sobre la mesa navegando por la red. El hombre bebe un sorbo de su café y entra a un directorio virtual de pastelerías. En eso hace clic sobre una pastelería que le llama la atención por la foto de perfil que tiene; es la misma foto en la que aparecen Lisandro, Antonio y Valentín.

Marcus: Antique Amor… (Hace una pausa retraída) Este chico, el de medio, es el mismo con el que me topé ayer…
El hombre sonríe con cierta picardía.
Marcus: Vaya, qué casualidad. Creo que nos vamos a encontrar otra vez.
EXT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Lisandro viene caminando por la acera desde el lado derecho y se detiene en seco al encontrarse con Natasha, quien venía caminando por el lado izquierdo. Lisandro la mira serio.


Natasha: Hola Lisandro (Sonriendo). Buenos días.
Lisandro: Buenos días, Natasha. ¿Cómo siguió tu amiga? ¿Se puso mejor?
Natasha: Eh, sí, está mucho mejor de salud, pero aún necesita guardar reposo.
Lisandro: (poco convencido) Hum, entiendo. ¿Sabes, Natasha? Tengo una gran duda con respecto a tu situación. Me pregunto por qué los medios ni los periodistas se han enterado tratándose de ti que eres una modelo famosa.
Natasha: Bueno, es porque los medios crean chismes cuando se enteran por terceras personas. Tú sabes. En mi caso, los únicos que conocen de mi terrible situación eres tú, Antonio, Marina y Valentín, nadie más. Los medios se enterarían si fuera por ustedes.
Lisandro: Hum, está bien. Entremos. Hay trabajo por hacer para la fiesta de esta noche.
Los dos entran a la pastelería. Por su parte, Antonio se encuentra en la cocina, de pie, con las manos apoyadas sobre el mesón, usando su uniforme de chef y pensando qué nuevo sabor de pastel inventar.

Antonio: (fastidiado) Ah, no puedo concentrarme. Trato, pero sólo se me viene a la cabeza la imagen de Lisandro. Me pregunto si ya llegó. A lo mejor, él con su creatividad, puede ayudarme a cocinar este pastel.
En ese momento Lisandro entreabre la puerta de la cocina tímidamente.

Lisandro: Antonio, ¿puedo pasar?
Antonio: (sobresaltado) Eh, sí, Lisandro. Pasa.
Lisandro: (entrando) Bueno, sólo venía para preguntarte si vamos a abrir la pastelería en la tarde o si vamos a mantenerla cerrada hasta esta noche cuando empiecen a llegar los clientes.
Antonio: Creo que es mejor que la dejemos cerrada hasta esta noche como dices y si llaman pidiendo pasteles a domicilio, diles que no habrá servicio por hoy.
Lisandro: (dudoso) Está bien, pero creo que no tenemos servicio a domicilio.
Antonio: Eh, no, no tenemos. Qué tonto (Avergonzado). No sé dónde tengo la cabeza.
Lisandro: Bueno, con permiso.
Antonio: Espera, Lisandro. Yo... quería pedirte ayuda. Es que no se me ocurre con qué ingredientes hacer el pastel para esta noche y quería saber si tú podrías ayudarme con ello así como lo hiciste el día que Marina vino a inspeccionar la pastelería.
Lisandro: (sorprendido) ¿Me estás hablando en serio?
Antonio: (asintiendo con la cabeza) Sí, no le veo qué tiene de raro.
Lisandro: Porque tú eres el chef y con el pastel de la vez pasada sólo hice el trabajo de averiguar los ingredientes que a Marina le gustaban.
Antonio: Lo sé. Me refiero a que me digas los ingredientes adecuados para hacer un pastel nuevo, no sé. Yo ya me encargaría del resto, de hornear el pastel, decorarlo y todo eso. Por favor, ahora no tengo inspiración. Ayúdame con eso.
Lisandro: Está bien. Te voy a ayudar, aunque no creo que me alcance el tiempo para barrer la pastelería. Tú sabes Natasha cómo es. No ha barrido ni un metro y se queja por temor a que se le parta una uña y…
Antonio: No te preocupes por eso. Yo luego le cobraré cuentas. Por lo pronto, ocúpate de ayudarme.
Lisandro: Bueno, si tú lo dices. ¿Sabes?
Lisandro sonríe y levanta el dedo índice de la mano izquierda poniéndolo bajo su mentón, indicando que se le ha ocurrido una idea.
Lisandro: Ya se me está ocurriendo algo para el dichoso pastel que podría funcionar. Probemos a ver qué tal.
Minutos después, Antonio comienza a preparar el pastel al tiempo que Lisandro le indica los ingredientes con los cuales hacerlo. De la misma manera, el chico también le recomienda algunas esencias para la masa. Incluso en ciertos momentos, los dos juegan tirándose harina o poniéndose crema en el rostro o la nariz, pasando un rato agradable. Es así como pasan las horas y empieza a atardecer.
Lisandro: ¿Cuántos pasteles se están horneando? (Mira hacia los hornos)
Antonio: Como veinte. Por suerte tengo tres hornos para que los pasteles estén listos en el menor tiempo posible. Con uno no estarían listos a tiempo.
Lisandro: Sí, tienes razón. Espero que hayan quedado deliciosos con la esencia de calabaza que le aplicamos a la masa y tal vez deberían hornear otros diez, sólo por si la demanda es alta esta noche.
Antonio: Sí, eso pienso hacer. No te preocupes.
Lisandro: Órale, no me había fijado (Mira su reloj de muñeca). Es bastante tarde, ya son las seis y media. El tiempo se nos fue volando y en quince minutos debemos abrir la pastelería.
Antonio: Bueno, ve a supervisar que no falte nada.
Lisandro sale apurado de la cocina y Antonio lo ve irse con una sonrisa. Natasha se aparta de la puerta rápidamente, pues hacía rato estaba escuchando.

Natasha: Lisandro. Te estaba buscando. Valentín me dijo que habías entrado a la cocina desde hace horas y no habías salido.
Lisandro: Estaba ayudándole a Antonio con el nuevo pastel de esta noche. Ahora precisamente se están horneando. ¿Qué necesitabas?
Natasha: Bueno, no es gran cosa. Te buscaba para que limpiáramos la pastelería.
Lisandro: Perdóname, Natasha, pero te recuerdo que ayer quien se encargó de la decoración fui yo y se supone que también era un trabajo de los dos, así que estamos a mano.
Lisandro le sonríe de forma fingida a Natasha y se retira. Ésta se queda mirándolo con recelo.
Natasha: Imbécil. Hasta por lo poros se le nota lo mucho que me detesta.
Minutos después, los clientes empiezan a llegar usando disfraces y bailan al ritmo de la música electrónica y algo de reggaeton. La pastelería tiene las luces principales apagadas. Sólo hay unas cuantas luces neón para ambientar la fiesta como si fuera una auténtica discoteca. Lisandro, por su parte, atiende las órdenes de varias mesas mientras Natasha se encuentra encerrada en el baño y hablando por celular con Victoria.


Victoria: ¿Entendiste lo que tienes que hacer?
Natasha: Sí, doña Victoria. Lo he comprendido todo perfectamente, pero si le soy sincera, no creo que eso ayude mucho.
Victoria: Me importa muy poco tu opinión. Yo más que nadie sé que no ayudará, pero sí será un avance para alejar a Lisandro de ese repostero que tiene de amigo. Mientras tú emborrachas al Antonio y ves la manera de relacionarte con él, también…
Natasha: Ya lo sé. Yo me encargo de emborrachar a su nieto y le pido a Valentín que se haga cargo de él. Todo lo tengo memorizado y saldrá bien. No se preocupe.
Victoria: Eso espero y también espero que el dinero que te di por adelantado para que pagaras los medicamentos de tu padre no sea en vano.
Natasha: Por cierto, ¿para qué me pidió el número de teléfono del departamento en el que vive Lisandro? ¿Qué piensa hacer?
Victoria: (severa) Eso no te incumbe. Hablamos luego.
Victoria cuelga y Natasha sale del baño metiéndose su celular en el bolsillo del chaleco que usa como uniforme.
INT. / ANTIQUE AMOR, COCINA / NOCHE
Lisandro está poniendo tres cocteles sobre una bandeja de plata, cabe decir que usando su uniforme de mesero. Antonio lo mira sonriente cubierto de harina y algo cansado por hornear tantos pasteles.


Antonio: ¿Cómo van Natasha y Valentín con lo que les encargué?
Lisandro: Pues Valentín se está encargando de la caja registradora y está siendo bastante ágil. En cuanto a Natasha, no tengo la menor idea de dónde está. La última vez que la vi se estaba coqueteando con un cliente.
Antonio: (sorprendido) ¿Qué? ¿Cómo puede hacer eso? Esto no es un motel o algo por el estilo. Ella tendría que estar aquí lavando los platos como le dije.
Lisandro: Antonio, si quieres un consejo, Natasha no debería seguir trabajando aquí. Ella no está siendo sincera con nosotros. Deberías creerme cuando te digo que está buscando algo, sólo que no sé qué puede ser.
Antonio: Me comprometí a ayudarla. No la puedo correr.
Lisandro: Puedes ayudarla consiguiéndole otro empleo en otra parte, por ejemplo, o no sé. En fin, lo dejo a tu criterio. Voy a servir esto (Toma la bandeja entre sus manos).

Natasha: (entrando a la cocina) Hola, chicos. Disculpen la demora. Es que estaba hablando por celular con una amiga por teléfono en el baño.
Antonio: (molesto) Ahora no es momento de que hables con tus amigas, Natasha. Recuerda que tu obligación es estar aquí lavando los platos sucios.
Natasha: (quejándose) ¡Ay, Antonio! La fiesta está superdivertidísima. ¿Por qué he de aburrirme aquí metida en la cocina lavando platos? ¿Y mis uñas? ¿Acaso no piensas en mis uñas? ¡Se van a arruinar!
Lisandro rueda impaciente los ojos al escucharla. Antonio suspira sin saber qué decir y Natasha se le acerca sensualmente tomándolo de las manos frente a los celos de Lisandro.
Natasha: (sonriendo) ¿Por qué mejor no sales de aquí, dejas un momento de hornear tus pasteles y disfrutas la fiesta? Quítate ese cochino delantal que está lleno de harina, ponte tu ropa y sal a divertirte.
Lisandro decide retirarse con los cocteles. Antonio lo ve irse.
Antonio: No sería mala idea. Después de todo, merecemos divertirnos con tanto trabajo que hemos hecho.
Natasha: (feliz) ¡Así se habla! Ven, ponte otra ropa y salgamos a bailar.
Antonio: En lo que pienso es quien atenderá los clientes. Lisandro no puede solo. Va a necesitar de tu ayuda que también eres mesera y sería injusto que solamente él trabajara.
Natasha: Es verdad, pero no debemos complicarnos por esas cosas. Si un cliente necesita atención, pues que simplemente nos lo haga saber y volvemos a nuestros trabajos. ¿Te parece?
Por otra parte, Lisandro sigue atendiendo a los clientes y se acerca a algunas mesas para tomar las órdenes. La mayoría de ellos decide bailar en vez de comprar algún pastel o beber algo. Justo por la entrada, Marcus hace presencia, vistiendo una ropa casual que le sienta bastante bien. El hombre mira para todos lados y sonríe al ver a Lisandro, reconociéndolo. Lisandro no lo ve, sino que se acerca a la caja registradora para hablar con Valentín.


Lisandro: ¿Cómo se están moviendo las ventas, Valentín?
Valentín: (sonriendo) Mejor de lo que nos esperábamos. Nos estamos ganando el doble de lo que habíamos pensado. El patrón se va a poner muy contento.
Lisandro: Pues no es el único porque a mí también me alegra que nos esté yendo bien. Fue una excelente idea que Antonio aceptara la propuesta del internado en hacer la fiesta de disfraces aquí en Antique Amor.
Valentín: Lástima que no podamos ser nosotros los que disfrutemos la fiesta.
Lisandro: (sonriendo) Tienes razón, pero trabajo es trabajo, así que continúa.
De repente, Natasha sale de la cocina, enganchada de brazo con Antonio, quienes ya se han quitado sus respectivos uniformes y se han vestido con ropa casual.


Natasha: Lamento tener que contradecirte, Lisandro, pero tanto tú, Valentín, Antonio y yo vamos a disfrutar la fiesta.
Lisandro: (sorprendido) ¿Qué cosa? ¿Es eso cierto, Antonio?
Antonio: Sí y antes de que me digas sobre la atención al cliente, ya tengo todo bajo control.
Lisandro: Por favor, sé un poco responsable. Todas estas personas no se van a atender solas. No podemos dejar el trabajo botado sólo por disfrutar la fiesta.
Natasha: Por fa, Lisandro, no seas amargado. Si Antonio dice que ya tiene todo bajo control, es porque lo tiene todo bajo control. No te preocupes y disfruta. Valentín, tú también, vamos a bailar. Tienes que estar muy pendiente por si alguien viene a pagar la cuenta.
Valentín: Vayan ustedes. A mí todavía me da dificultad movilizarme por lo de la fractura.
Natasha: Pero tienes que ir moviendo el pie para que te recuperes, querido o se te va a quedar tieso de por vida. Ven que yo te ayudo.
Valentín: Bueno, siendo así…
Valentín, sonriendo, sale de su puesto de trabajo y se une a la fiesta retirándose junto con Antonio y Natasha. Esta última baila al ritmo de la música con Valentín y ambos parecen estarse divirtiendo bastante mientras que Antonio baila en medio de dos chicas jóvenes. Lisandro niega con la cabeza sintiéndose bastante indignado.
Lisandro: (molesto) Antonio no cambia y luego quiere hacerme creer que siente algo por mí, pero más tonto soy yo que me perturbo por eso.
En eso el chico se da la vuelta topándose de frente con Marcus. Lisandro alza la mirada y se sorprende al reconocerlo.

Lisandro: (confundido) ¿Usted?
Marcus: (sonriéndole) Me alegra verte de nuevo.
Lisandro se queda estupefacto sin saber qué decir al haberse reencontrado con aquel desconocido.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA, SALA / NOCHE
Entretanto, Marina está en su departamento, en pijama y escribiendo en su laptop rápidamente sentada sobre el sofá. La muchacha para de escribir en un momento dado y se queda pensativa.

Marina: Me imagino que Lisandro llega tarde hoy por la dichosa fiesta de disfraces esa. Es mejor que me vaya a dormir y no me quede esperándolo (Suspira). No sé cuándo voy a ser capaz de decirle que me gusta.
En ese momento suena el teléfono. Marina se levanta a contestar y lo toma de la base, pues es un teléfono inalámbrico.
Marina: ¿Bueno? ¿Quién habla?
En el otro lado de la línea se enfocan los labios de una mujer, quien sonríe sutilmente con malicia.
Mujer: Buenas noches. ¿Hablo con Marina Linares?
Marina: (extrañada) Sí, con ella. ¿Qué necesita?
Es cuando finalmente se enfoca el rostro completo de la mujer que habla; se trata de Victoria Maldonado, la abuela de Lisandro, hablando desde su celular en Nueva York.

Victoria: Llamo para hacerte un gran favor, muchacha.
Marina: ¿Qué favor? ¿Quién es usted?
Victoria: Mi nombre es ahora lo de menos. Más bien, lo importante es lo que voy a decirle acerca de Lisandro.
Marina: (sorprendida) ¿Usted conoce a Lisandro?
Victoria: Sí y te pido que me escuches muy atentamente para que sepas la clase de persona que está dejando quedar en su departamento.
Marina se queda intrigada ante lo que le va a decir Victoria.
CONTINUARÁ…
Comentarios
Publicar un comentario