Capítulo 12: Decepción amorosa
Lisandro no puede quitarse de encima a Valentín, quien está sobre él, reteniéndolo de los brazos, sin camisa y con el cinturón desabrochado.


Lisandro: Me estás haciendo daño. Suéltame ya.
Valentín respira agitado y al final, termina por incorporarse y sentarse en la cama bastante frustrado.
Valentín: No puedo, no puedo. No lo puedo hacer (Repite frustrado).
Lisandro se extraña al escucharlo y se recuesta en la cama.
Lisandro: ¿Qué quieres decir con eso, Valentín? ¿Qué es eso que no puedes hacer?
Valentín: (levantándose) Nada. Duérmete. Yo dormiré en el sofá y ya no hagas más preguntas estúpidas.
Valentín se pone de nuevo la camisa, pero se la deja abierta y se tumba sobre el sofá dándole la espalda a Lisandro. El chico se queda extrañado.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, DORMITORIO / AL DÍA SIGUIENTE
Natasha está en pijama y se pone una bata. En la cama yace Antonio, desnudo, durmiendo boca abajo. La modelo sonríe con picardía, se sienta en la cama y acaricia la espalda de él al tiempo que toma su celular para hacer una llamada.


Natasha: ¿Doña Victoria? (Hace una pausa) Sí, justo en este momento lo tengo en mi cama. Pasamos la noche juntos e hicimos el amor de nuevo. Debo aceptar que es bien fogoso.
NUEVA YORK

INT. / CASA DE LOS VILLEGAS, DORMITORIO / DÍA
Victoria habla desde su dormitorio sentada frente al tocador para maquillarse. Las escenas de cada una hablando se intercalan.

Victoria: (seria) Cállate, no necesito que me cuentes tus intimidades con el repostero miserable ese. Lo importante es que haya caído justo donde queríamos.
Natasha se levanta de la cama y permanece de pie hablando con Victoria, pero dándole la espalda a Antonio.
Natasha: Sí, tiene razón. Por mi parte su plan resultó exitoso. Por parte de su nieto, no sé. Dígame algo, doña Victoria. ¿Qué pretendía con que Valentín se hiciera cargo de Lisandro anoche?
Victoria: Es algo que no pienso contarte. Tengo otros planes en mente. Tú sólo limítate a hacer lo que te ordeno.
Natasha: Es justo lo que estoy haciendo. Obedeciéndola en todo. Lo que me temo es que anoche Antonio y yo no usamos protección y no quisiera que… (Preocupada)
Victoria: Bueno, muchachita. Ese es tu problema, pero no sería mala idea que resultaras embarazada. Con eso, Lisandro terminaría de olvidarse por completo de ese idiota.
Natasha: ¿Yo embarazada? Perdóneme, pero en mis planes no está ser madre ni mucho menos tener un hijo de un tipo tan insignificante como Antonio. Podrá ser muy bueno en la cama, pero no pienso llegar hasta ese extremo.
Antonio comienza a despertar abriendo soñoliento los ojos y se da la vuelta en la cama.
Antonio: ¿Con quién hablas, Natasha?
Natasha se da la vuelta y se queda impávida temiendo que Antonio haya escuchado algo de su conversación con Victoria por celular.
INT. / VECINDAD, CASA DE VALENTÍN / DÍA
Lisandro, por su parte, también comienza a despertar luego de haber pasado la noche en la humilde y modesta casa de Valentín.

Lisandro: (confundido) ¿Dónde estoy?
El chico se recuesta con dificultad en la cama debido a la intensa resaca que siente y se toca aturdido la cabeza.
Lisandro: ¿Cómo llegué aquí? ¿Qué lugar es este?
De repente, Valentín sale del baño cubriéndose con una toalla del torso para abajo. Lisandro al verlo grita despavorido y sale
corriendo asustado.

Valentín: (alertado) ¡Oye! ¡Cálmate, cálmate! Tranquilo.
Lisandro: (aterrado) No se me acerque o voy a gritar para que alguien me venga a ayudar (Se voltea para no mirarlo).
Valentín: Tranquilo, Lisandro, soy yo. Valentín.
Lisandro: (sorprendido) ¿Valentín?
Lisandro voltea lentamente y lo mira de reojo con algo de desconfianza.
Valentín: Sí, soy yo. Tranquilo. No hay que gritar ni nada por el estilo.
Lisandro: ¿Me puedes explicar qué estoy haciendo aquí contigo? ¿Cómo llegué? ¿Cuándo?
Valentín: ¿No recuerdas nada?
Lisandro: (nervioso) Pues no. Tengo la mente totalmente en blanco, como si se me hubiera borrado el casete o no sé, así que vístete ya mismo y explícame.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, DORMITORIO / DÍA
Natasha no sabe qué hacer al sentirse descubierta por Antonio, quien justo ha despertado cuando ella estaba hablando con Victoria.



Natasha: (muy nerviosa) Eh, amiga. Tengo que atender algo aquí en mi depa. Te llamo más tarde para que sigamos platicando. ¿Te parece?
Victoria: (confundida) ¿Cómo que amiga? ¿Te has vuelto loca?
Natasha: Bye, te marco luego (Cuelga el celular).
Victoria: ¿Bueno? ¿Bueno? ¡Argh! Me colgó la muy estúpida. ¿Por qué habrá actuado así?
Victoria se queda extrañada y pensativa. Mientras tanto, en el departamento de Natasha, ésta le sonríe forzada a Antonio.
Natasha: Hola, precioso. Buenos días (Se acerca a él y le roba un beso en los labios). Estaba esperando que despertaras para prepararte un desayuno delicioso. Estaba por ir a la cocina.
Antonio: Te lo agradezco, pero ahora no tengo apetito, Natasha. Gracias. ¿Estabas hablando con una amiga o me pareció?
Natasha: Eh, sí. Es una amiga que conozco desde hace tiempo. Tú sabes que una persona que se mueve en los medios y en la farándula como yo tiene muchos contactos y bueno, sólo platicábamos de cotilleo y esas cosas.
Antonio: Hum, está bien. Mejor me voy. Quiero llegar temprano a Antique Amor para limpiar el desastre que quedó de anoche.
Natasha: Ay Antonio. Eres tan esquivo conmigo. Yo sólo te quiero consentir después de la noche tan espectacular que pasamos juntos. Créeme que significó mucho para mí y nos acoplamos también cuando tenemos intimidad (Portándose sensual).
Antonio: (incómodo) Natasha, sobre eso quiero dejarte en claro que…
Natasha: Está bien, no tienes que decirlo. Yo te dije anoche cuando estábamos en la discoteca que no me tomaría las cosas entre tú y yo en serio. Ahora sí que podemos ser algo parecido a amigos con beneficios y pasarla bien cuando queramos.
Antonio: Bueno, eso me deja más aliviado. Lo que menos me interesa ahora es tener compromisos. Estoy muy confundido con mis sentimientos y hay alguien que…
Natasha: ¿Hay alguien? ¿Estás enamorado de alguien más? ¿Eso es lo que quieres decir?
Antonio: No quiero hablar de eso contigo y por favor no me hagas preguntas.
Natasha: (enarcando una ceja) Está bien. Una vez te dije que no iba a interferir en tu privacidad y así lo haré.
Antonio: Gracias por tu comprensión, Natasha. Cambiando de tema, ¿me permitirías ducharme en tu baño? Estoy hecho un cerdo y no quiero salir así.
Natasha: Claro. Estás en tu casa. Adelante.
Antonio: Gracias.
Antonio se levanta de la cama y entra al baño del dormitorio. Natasha frunce el ceño ante lo que él le dijo y suelta un suspiro.
INT. / VECINDAD, CASA DE VALENTÍN / DÍA
Lisandro y Valentín desayunan sobre una mesa modesta. Valentín es quien ha preparado el desayuno.


Lisandro: (masticando) Está rico. No sabía que eras tan bueno para la cocina.
Valentín guarda silencio y come sin decir nada.
Lisandro: ¿Por qué estás tan callado? ¿Qué te sucede?
Valentín: Nada, no te preocupes. Sólo estoy un poco distraído.
Lisandro: (dejando de comer) Valentín, mírame (Él no lo hace). ¿Por qué te estás portando de esa forma tan extraña conmigo? Para empezar ni me has explicado por qué me trajiste a tu casa.
Valentín: Lo hice porque estabas muy tomado anoche y en ese estado te podía pasar cualquier cosa en la calle solo. Yo le prometí a Natasha que me haría cargo de ti porque ella…
Lisandro: ¿Ella qué? ¿Por qué te detienes? ¿Qué ibas a decir?
Valentín: Ella quería irse con el patrón a seguir con la fiesta en otro lugar, a solas, tú sabes.
Lisandro: (un poco celoso) Bueno, pues eso no es de mi incumbencia. Natasha y Antonio pueden hacer lo que se les venga en gana, pero no era necesario que se preocuparan por mí. Podía cuidarme solo.
Valentín: (mirándolo con timidez) ¿De veras no te acuerdas de nada de lo que pasó anoche?
Lisandro: Casi no. Todos mis recuerdos están muy confusos, pero no logro recordar exactamente el momento en que tú me llevaste contigo. Ni siquiera recuerdo cuando entramos a tu casa. ¿Por qué la pregunta? ¿Hay algo importante de lo que debo acordarme?
Valentín: (levantándose) Termina de desayunar. Tengo que hacer una diligencia antes de ir a la pastelería y tú necesitas ir a cambiarte de ropa a tu depa. Ahí está mi baño por si prefieres ducharte aquí.
Valentín toma los platos y se retira en una actitud muy extraña. Lisandro se queda extrañado, pero sigue comiendo.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Antonio está barriendo la pastelería, pero no ha abierto para que ingresen los clientes, pues aún es temprano. En eso el hombre escucha que tocan la puerta, por lo que se dirige a ver de quién se trata. Es nada más y nada menos que Marcus.


Marcus: (serio) Buenos días.
Antonio: Buenos días. Todavía no abrimos. Venga más tarde, por favor.
Marcus: Primero quisiera hablar contigo. Me imagino que eres el dueño de la pastelería, ¿no? Un placer. Marcus King.
Marcus le extiende la mano para saludarlo. Antonio lo mira con desconfianza.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA / DÍA
Luego de irse de la casa de Valentín, Lisandro llega al departamento de su amiga aún adolorido por la resaca.


Lisandro: (abriendo la puerta) Hola, Marina. Ya estoy en casa.
El chico se sorprende al ver a Marina sentada en el sofá, en pijama y llorando desconsolada.
Lisandro: Marina. ¿Qué te pasa? (Preocupado se acerca a ella). ¿Por qué estás así?
Marina: No comprendo cómo tienes el cinismo de venir a mi departamento y todavía preguntarme eso. ¿Qué clase de persona eres, Lisandro? (Muy dolida).
Lisandro: (suspirando) Me imagino que estás muy enojada conmigo por no haber pasado la noche aquí. Es sólo que me ocurrieron tantas cosas en la fiesta de disfraces. Luego me embriagué, Valentín me llevó a su casa y bueno… Perdí la noción del tiempo. Debí haberte llamado.
Marina: No estoy así por eso y no es necesario que me expliques lo que hiciste anoche. Con lo que sé de ti es suficiente y seguramente pasaste una noche divertidísima con Antonio, ¿no?
Lisandro: (desconcertado) ¿Qué tiene que ver Antonio en esto? ¿De qué hablas?
Marina: ¿Ah, no sabes de lo que hablo? ¿Vas a seguir viéndome la cara de estúpida? ¿Por qué no me dijiste que eres gay? ¿Por qué te empeñaste en ocultármelo?
Lisandro: (impactado) ¿Cómo te enteraste?
Marina: (gritando) ¡Eso es lo que menos importa! Lo único que quiero es que te largues de aquí ahora mismo. No quiero volverte a ver nunca. No quiero vivir bajo el mismo techo de un arribista como tú, un mentiroso que solo trató de aprovecharse de mí, tal y como lo hizo Antonio.
Lisandro no sabe qué decir. Marina se ve notablemente alterada y dolida.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Antonio le corresponde el apretón de manos a Marcus, aunque con desconfianza y poco convencido.


Antonio: Mucho gusto, señor. Yo soy Antonio, el dueño y también el repostero de Antique Amor. Si mal no recuerdo, usted estuvo en la fiesta anoche, ¿no? Fue el que salió a cantar.
Marcus: (riendo levemente) Sí, fui yo. Canto en mi tiempo libre. La música es un hobby que tengo.
Antonio: Bueno, ¿y qué lo trae por mi pastelería si puedo saber?
Marcus: Verás, soy un crítico de repostería. Mi familia es de los Estados Unidos y poseen una editorial bien conocida en Miami. Yo de hecho escribo para la sección de gastronomía de la revista haciendo críticas y recomendaciones de pastelerías y restaurantes que encuentro por ahí.
Antonio: Ya veo. ¿Quiere dedicarle una columna a mi pastelería entonces?
Marcus se adentra a la pastelería y, mientras camina, mira a su alrededor.
Marcus: Sí, pero me gustaría probar los pasteles, mirar bien el lugar, la atención al cliente y otras cosas importantes para recomendarla en mi próximo artículo, eso si tú me lo permites.
Antonio: (poco convencido) Pues sí, no sería mala idea y más si es de una revista gringa de renombre. Póngase cómodo.
Marcus: Gracias.
Los dos se miran algo serios. Marcus toma asiento y Antonio retoma sus labores barriendo el piso.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA / DÍA
Marina acaba de encarar a Lisandro diciéndole que ya sabe de su orientación. El chico se ve estupefacto sin saber qué decirle.


Lisandro: Ma… Marina, escúchame, por favor. No es lo que estás pensando.
Marina: (levantándose del sofá) Yo no necesito de tus explicaciones, Lisandro. Lárgate de mi vista ahora mismo o voy a llamar al guardia de seguridad del edificio para que te saque.
Lisandro: (desesperado) Por favor, no hagas eso. Escúchame. Yo nunca pensé así de ti. Tú te has convertido en mi mejor amiga desde que llegué de Nueva York. ¿Cómo crees que podría aprovecharme de ti?
Marina: Pues si así hubiera sido, habrías sido sincero conmigo desde un principio. ¿Por qué me lo ocultaste y no me lo dijiste?
Lisandro: ¡Lo intenté! Yo incluso te lo pensaba decir el primer día que nos vimos en la parada de autobuses. ¿Recuerdas?
FLASHBACK
Lisandro: Bueno, es que ahí está la causa de que esté aquí y de que últimamente tenga tantos problemas.
Marina: (extrañada) ¿Por qué? Ay, no me digas. Déjame adivinar. ¿Te puso los cuernos o algo así cuando estabas en Nueva York?
Lisandro: No, para nada, no es eso.
Marina: Entonces, ¿te dijo que estaba esperando un hijo tuyo o acaso ella tiene antecedentes penales?
Lisandro: Para nada. De hecho, no es una chica la que quiero, a mí me gustan los…
En ese momento llega el autobús, evitando que Lisandro le contara la verdad a Marina.
FIN DEL FLASHBACK
Marina efectivamente recuerda ese momento y sigue derramando varias lágrimas.
Marina: Pudiste tratar de hablar conmigo después de eso. Tuvimos el tiempo suficiente para que hubieras sido sincero conmigo, Lisandro.
Lisandro: Yo traté. Lo intenté, pero siempre ocurría algo que nos lo impedía. Yo a la mañana siguiente también te lo quise decir. Tú volviste a tocar el tema de mi supuesta novia, pero cuando te lo iba a aclarar todo, Antonio nos interrumpió. Recuérdalo.
FLASHBACK
Lisandro: (esbozando una sonrisa) Sí, así es. Conozco a Antonio desde hace tres años. Él también vivía en Nueva York y estudiaba conmigo en la universidad. Fuimos buenos amigos.
Marina: Entiendo. ¿Y qué fue lo que pasó entre ustedes dos para que terminaran la amistad que tenían?
Antonio sale de la habitación en la que se encontraba y se dirige al comedor en silencio escuchando la conversación.
Lisandro: Bueno, de eso exactamente quería hablarte ayer cuando nos conocimos, pero en ese momento llegó el autobús y no pude contarte
Marina: ¡Ah, claro! Lo de tu novia…
Lisandro: No, Marina. De hecho, ni siquiera se trata de una mujer.
Marina: (extrañada) Entonces, ¿de quién me hablas?
De repente, Antonio irrumpe en el comedor para evitar que Lisandro le cuente la verdad a Marina.
Antonio: (incómodo) Eh, buenos días.
FIN DEL FLASHBACK
Marina deja de recordar y se siente a llorar nuevamente en el sofá. Lisandro la observa apenado y se sienta a su lado tomándola de las manos.
Lisandro: Me pone muy mal verte así, Marina. Lo que menos quería era engañarte. Simplemente no hubo una oportunidad de que habláramos claramente y estaba buscando el momento apropiado para hacerlo. Te lo juro.
Marina: Lo que más me duele no es el hecho de que no me hayas dicho la verdad, Lisandro. Hay algo que me duele muchísimo más que eso.
Lisandro: (extrañado) ¿Qué es?
Marina: Yo estoy enamorada de ti.
Lisandro: (con la voz entrecortada) ¿E… enamorada dices?
Marina: Sí, Lisandro. Me empecé a enamorar de ti desde que te conocí. Me pareciste un chico tan atractivo y tan tierno, con tantas cualidades, que no lo pude evitar (Llorando amargamente). Por eso me duele tanto saber la verdad. Me duele saber que eres un imposible para mí.
Lisandro: Me toma por sorpresa tu confesión. Yo…
Marina: Tranquilo (Limpiándose las lágrimas). Tú no tienes que decir nada. Yo respeto tus orientaciones sexuales, no soy homofóbica, pero lo mejor es que te vayas de mi departamento. Es la segunda vez que me enamoro de quien no debo y no quiero repetir esa historia contigo.
Lisandro: (sorprendido) Pero Marina…
Marina: Es lo mejor, perdóname. Por ahora tú y yo no podemos ser amigos, no con todo esto que estoy sintiendo por ti y me es imposible vivir contigo, así que, por favor, recoge tus cosas y vete.
Marina se levanta decidida del sofá y se encierra en su habitación. Lisandro sale tras ella y toca la puerta varias veces.
Lisandro: Marina... Marina, por favor no me hagas esto. Tú bien sabes que no tengo a dónde ir.
Marina: (desde adentro) Vete, Lisandro y ya no hagas esto más difícil para mí de lo que es.
Lisandro: (suspirando) Está bien. No voy a presionarte. Entiendo cómo te estás sintiendo. Sólo quiero que sepas que te aprecio bastante como la buena amiga que eres y que no quisiera que las cosas quedaran así entre nosotros. Piensa bien todo, por favor
Lisandro se retira de la puerta. Marina, dentro de su habitación, llora por la decisión que tomó.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA / DÍA
Natasha va de salida para la pastelería, pero antes, habla por celular con Victoria luego de haberle colgado abruptamente la llamada esa mañana.


Victoria: ¿Puedo saber qué ocurrió esta mañana? ¿Por qué me cambiaste de repente la conversación y te referiste a mí como tu amiga? (Habla muy seria).
Natasha: Discúlpeme, doña Victoria, pero tuve que hacerlo. Antonio se despertó en el preciso instante en que estaba hablando con usted, pero por suerte no logró escuchar nada.
Victoria: Más te vale ser prudente la próxima vez. Por ningún motivo Lisandro puede enterarse de todo lo que estoy haciendo a sus espaldas para que reaccione.
Natasha: ¿No cree usted que su nieto ya está bien grandecito para decidir qué hacer con su sexualidad? Los tiempos han cambiado, doña Victoria. ¿Qué gana haciendo esto?
Victoria: ¿Quieres que te diga por dónde puedes meterte tu opinión? Yo sé lo que hago y por qué lo hago. Tú limítate a obedecer y a acatar que para eso te pago.
Victoria cuelga la llamada sin ni siquiera despedirse. Natasha baja su celular y fija la mirada precisamente en una fotografía con marco en la que aparece ella junto a su padre. La joven modelo se acerca y toma la fotografía entre sus manos, mirándola con mucha nostalgia.
Natasha: ¡Cuánto te extraño, papi! Perdóname por estar haciendo este tipo de cosas tan turbias, pero es la única salida que tengo para que tú estés bien en aquel asilo.
Natasha se pone solloza y acaricia con suavidad la superficie de la foto.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Horas después, Lisandro llega a la pastelería arrastrando una pequeña maleta sumamente triste. Antonio habla con Valentín, quien está en la caja registradora y ambos ven llegar al chico. Antonio se acerca a él.



Antonio: (molesto) ¿Puedo saber por qué llegas a esta hora? Es casi medio día. ¿En dónde te habías metido?
Lisandro: Discúlpame, Antonio. Es que…
Un fuerte nudo se forma en la garganta de Lisandro, cosa que extraña a Antonio.
Antonio: ¿Qué te traes? ¿Te ocurre algo?
Lisandro no puede evitar romper en llanto y lanzarse sobre el pecho de Antonio. Éste se sorprende y con algo de inseguridad lo abraza para consolarlo. Marcus está sentado en una mesa, observando de lejos, bastante serio. Más tarde, Lisandro y Antonio se encuentran en la cocina. El primero acaba de contarle al segundo lo ocurrido, sentado sobre una silla y tomando un vaso de agua.
Antonio: (cruzándose de brazos) ¿Te sientes mejor?
Lisandro: (asintiendo con la cabeza) Sí. Gracias por el agua y… por haberme abrazado afuera. Es sólo que no me pude contener y…
Antonio: Está bien. No te preocupes por eso. Lo importante es que busquemos una solución ahora que Marina te corrió de su departamento. Me pregunto quién le iría con el chisme (Pensativo).
Lisandro: Yo también, pero quien lo haya hecho, lo hizo para perjudicarme y lo peor es que no tengo lana ni para pagar un hotel. Aquí donde me ves no me ducho ni me cambio de ropa desde ayer (Baja avergonzado la cabeza).
Antonio: Te entiendo. Yo pasé por algo similar cuando llegué aquí hace tres años, pero me sorprende que Marina resultara ser tan radical y tan homofóbica al punto de correrte.
Lisandro: Ella no es ninguna homofóbica. Simplemente se sintió dolida porque creyó que yo le había mentido y luego me confesó algo más que no creo que esté en mi derecho de contarte.
Antonio: Bueno, está bien. No me cuentes. Marina es insoportable, así que está bien que te alejes de ella. Yo sé por qué te lo digo, no le des importancia.
Lisandro: (serio) Yo le doy toda la importancia del mundo porque es mi mejor amiga y ella fue la única que me tendió una mano cuando más necesitado estuve y más penurias pasé. En fin. Venía para pedirte el día libre, sólo por hoy mientras encuentro donde quedarme (Se pone de pie).
Antonio: Espera, no te pienso dejar solo en esto. Conozco a alguien que te puede ayudar. Sígueme.
Minutos después, los dos están sentados en una mesa junto con Natasha a quien ya le han puesto al tanto de parte de la situación.

Antonio: ¿Qué dices, Natasha? ¿Lo ayudarás?
Natasha: (sonriendo con hipocresía) ¡Por supuesto! Lisandro me llega como caído del cielo porque por la situación económica en que me encuentro necesitaba de alguien con quien pudiera compartir los gastos, así que va a ser genial recibirlo en mi depa.
Lisandro: (poco convencido) Gracias por tu buena intención, Natasha, aunque me siento un tantito apenado contigo. Después de todo no te he tratado muy bien que digamos.
Natasha: Ay, Lisandro, no te preocupes. Es verdad que no nos hemos llevado muy bien, pero son cosas sin importancia. Todavía podemos ser muy buenos amigos.
Lisandro: Muchas gracias.
Natasha: No hay de qué, precioso, pero me mata la curiosidad por saber qué fue lo que ocurrió como para que Marina te corriera de su departamento.
Lisandro: (suspirando) Luego te hablo de eso. La verdad ahorita no ando de ánimos. Disculpa.
Antonio: Bueno, ya que el problema está resuelto, ahora sí los quiero ver trabajando. Los dos llegaron tarde hoy, pero se los paso porque anoche trabajamos horas extras con la fiesta.
Natasha: Justo ahora que mencionas la fiesta, parece que el cantante anónimo de anoche quedó encantado con la pastelería, porque miren. Hoy volvió y hace rato nos está mirando.
Lisandro voltea a ver y cruza miradas con Marcus. El hombre, quien está sentado en una mesa a lo lejos, le esboza una sonrisa al chico, cosa que lo pone nervioso.
Antonio: (molesto) Es un estúpido crítico de repostería que está interesado en escribir una columna sobre Antique Amor.
Natasha: Con que un crítico. Qué interesante y está muy guapo. Vi que anoche mientras cantaba esa canción tan hot no dejaba de mirar a Lisandro como si se conocieran de antes.
Antonio: (serio) Yo también lo noté. ¿Tú y ese tipo ya se conocían, Lisandro?
Lisandro: Claro que no. Yo tampoco lo conozco bien y sólo lo he visto unas cuantas veces.
Lisandro vuelve a voltear con disimulo, pero se siente un poco intimidado por la presencia de Marcus.
Antonio: Espero el “critiquillo” ese no difame de mi pastelería. No me gusta nada su actitud, se me hace bien pesado y creído. Por educación no lo he sacado a patadas de aquí.
Lisandro: Deberías en vez de pensar así buscar la manera de que le agrade la pastelería para que haga una buena crítica. De esa manera, podríamos atraer muchos más clientes y que la pastelería se haga más popular.
Antonio: Muy bien, pues si eso es lo que te preocupa, ve y atiéndelo tú. Yo me voy a la cocina a seguir con mi trabajo y ustedes también hagan lo mismo. Pónganse sus uniformes.
Antonio se levanta y se adentra en la cocina. Lisandro lo mira de mala manera por su grosería mientras que Natasha sigue intrigada por la presencia de Marcus.
EXT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Entretanto, Valentín está de pie en una esquina al frente de Antique Amor. Habla por celular algo nervioso y cuida que nadie cerca de él esté escuchándolo.

Valentín: Lo siento mucho. Le juro que lo intenté, pero no fui capaz de hacer lo que usted me pidió.
NUEVA YORK

INT. / AUTO / DÍA
Victoria va en el interior de un lujoso auto último modelo conducido por su chofer. Ella está sentada en los asientos traseros mientras habla por celular precisamente con Valentín. Las escenas de ambos se intercalan al hablar.

Victoria: (molesta) ¿Qué me estás diciendo?
Valentín: Que no fui capaz de acostarme con Lisandro, señora y por eso tampoco tuve oportunidad de tomar las dichosas fotos esas que me pidió de los dos sin ropa (Baja la cabeza sintiéndose mal).
Victoria: (furiosa) ¡Imbécil! Tú y yo hicimos un trato. El trabajo era simple y si tú lograbas que Lisandro se interesara en ti, a cambio yo pagaría tus estudios en el extranjero como siempre soñaste.
Valentín: Tengo muy claro el trato que hicimos, pero simplemente no pude. Para empezar no me gustan los chavos, señora y…
Victoria: (interrumpiéndolo) ¡Cállate! ¿Qué diferencia hay entre haber sido un stripper donde te prostituías con mujeres y haberte acostado con mi nieto? Es lo mismo, al fin y al cabo.
Valentín: Pero hace mucho tiempo dejé esa vida y no pienso volver a venderme por dinero, ni por estudios, ni por nada. Primero está mi dignidad y espero que entienda. Hasta luego y no me llame nunca más.
Valentín cuelga el celular con decisión y suspira aliviado luego de haber roto lazos con Victoria. Victoria, en su auto que pasa por una avenida de Nueva York, aprieta furiosa su celular entre sus manos y frunce el ceño.
Victoria: Creo que ya va siendo hora de hacerle una visita a mi querido “nietecito” en México. Una vez que se decepcione por completo del imbécil de Antonio, me encargaré de convencerlo de regresarse conmigo a Estados Unidos para que se case y me salve de la bancarrota.
Victoria sonríe con malicia y le habla a su chofer.
Victoria: Christopher, llévame a mi casa. Tengo que reservar un vuelo a México cuanto antes.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Lisandro ya se ha puesto su uniforme de mesero y va por las mesas atendiendo las órdenes de los clientes. En un momento dado siente como alguien lo detiene tomándolo de la mano y voltea para ver; se trata de Marcus.


Marcus: Disculpa. ¿Podrías tomar mi orden?
Lisandro se impresiona por el atrevimiento del hombre al haberlo tomado de la mano.
Lisandro: Eh, sí, claro. Dígame qué desea.
Marcus: Imagino tu jefe ya te contó del porqué de mi visita hoy, así que ya me decidí a probar uno de los pasteles.
Lisandro: (sonriendo levemente) Me alegra. ¿Cuál de todos le gustaría comer?
Marcus: Por hoy estaría bien el de leche condensada con saber achocolatado y doble cubierta de maní. De tomar, un refresco estaría bien.
Lisandro: Muy bien. En un minuto le traigo su orden. ¿Se le ofrece algo más?
Marcus: ¿Sabes que sí? Hay algo más que se me ofrece y eres tú, Lisandro.
Lisandro se impresiona al escucharlo y no sabe cómo reaccionar ante aquel coqueteo.
CONTINUARÁ…


Lisandro: Me estás haciendo daño. Suéltame ya.
Valentín respira agitado y al final, termina por incorporarse y sentarse en la cama bastante frustrado.
Valentín: No puedo, no puedo. No lo puedo hacer (Repite frustrado).
Lisandro se extraña al escucharlo y se recuesta en la cama.
Lisandro: ¿Qué quieres decir con eso, Valentín? ¿Qué es eso que no puedes hacer?
Valentín: (levantándose) Nada. Duérmete. Yo dormiré en el sofá y ya no hagas más preguntas estúpidas.
Valentín se pone de nuevo la camisa, pero se la deja abierta y se tumba sobre el sofá dándole la espalda a Lisandro. El chico se queda extrañado.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, DORMITORIO / AL DÍA SIGUIENTE
Natasha está en pijama y se pone una bata. En la cama yace Antonio, desnudo, durmiendo boca abajo. La modelo sonríe con picardía, se sienta en la cama y acaricia la espalda de él al tiempo que toma su celular para hacer una llamada.


Natasha: ¿Doña Victoria? (Hace una pausa) Sí, justo en este momento lo tengo en mi cama. Pasamos la noche juntos e hicimos el amor de nuevo. Debo aceptar que es bien fogoso.
NUEVA YORK

INT. / CASA DE LOS VILLEGAS, DORMITORIO / DÍA
Victoria habla desde su dormitorio sentada frente al tocador para maquillarse. Las escenas de cada una hablando se intercalan.

Victoria: (seria) Cállate, no necesito que me cuentes tus intimidades con el repostero miserable ese. Lo importante es que haya caído justo donde queríamos.
Natasha se levanta de la cama y permanece de pie hablando con Victoria, pero dándole la espalda a Antonio.
Natasha: Sí, tiene razón. Por mi parte su plan resultó exitoso. Por parte de su nieto, no sé. Dígame algo, doña Victoria. ¿Qué pretendía con que Valentín se hiciera cargo de Lisandro anoche?
Victoria: Es algo que no pienso contarte. Tengo otros planes en mente. Tú sólo limítate a hacer lo que te ordeno.
Natasha: Es justo lo que estoy haciendo. Obedeciéndola en todo. Lo que me temo es que anoche Antonio y yo no usamos protección y no quisiera que… (Preocupada)
Victoria: Bueno, muchachita. Ese es tu problema, pero no sería mala idea que resultaras embarazada. Con eso, Lisandro terminaría de olvidarse por completo de ese idiota.
Natasha: ¿Yo embarazada? Perdóneme, pero en mis planes no está ser madre ni mucho menos tener un hijo de un tipo tan insignificante como Antonio. Podrá ser muy bueno en la cama, pero no pienso llegar hasta ese extremo.
Antonio comienza a despertar abriendo soñoliento los ojos y se da la vuelta en la cama.
Antonio: ¿Con quién hablas, Natasha?
Natasha se da la vuelta y se queda impávida temiendo que Antonio haya escuchado algo de su conversación con Victoria por celular.
INT. / VECINDAD, CASA DE VALENTÍN / DÍA
Lisandro, por su parte, también comienza a despertar luego de haber pasado la noche en la humilde y modesta casa de Valentín.

Lisandro: (confundido) ¿Dónde estoy?
El chico se recuesta con dificultad en la cama debido a la intensa resaca que siente y se toca aturdido la cabeza.
Lisandro: ¿Cómo llegué aquí? ¿Qué lugar es este?
De repente, Valentín sale del baño cubriéndose con una toalla del torso para abajo. Lisandro al verlo grita despavorido y sale
corriendo asustado.

Valentín: (alertado) ¡Oye! ¡Cálmate, cálmate! Tranquilo.
Lisandro: (aterrado) No se me acerque o voy a gritar para que alguien me venga a ayudar (Se voltea para no mirarlo).
Valentín: Tranquilo, Lisandro, soy yo. Valentín.
Lisandro: (sorprendido) ¿Valentín?
Lisandro voltea lentamente y lo mira de reojo con algo de desconfianza.
Valentín: Sí, soy yo. Tranquilo. No hay que gritar ni nada por el estilo.
Lisandro: ¿Me puedes explicar qué estoy haciendo aquí contigo? ¿Cómo llegué? ¿Cuándo?
Valentín: ¿No recuerdas nada?
Lisandro: (nervioso) Pues no. Tengo la mente totalmente en blanco, como si se me hubiera borrado el casete o no sé, así que vístete ya mismo y explícame.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, DORMITORIO / DÍA
Natasha no sabe qué hacer al sentirse descubierta por Antonio, quien justo ha despertado cuando ella estaba hablando con Victoria.



Natasha: (muy nerviosa) Eh, amiga. Tengo que atender algo aquí en mi depa. Te llamo más tarde para que sigamos platicando. ¿Te parece?
Victoria: (confundida) ¿Cómo que amiga? ¿Te has vuelto loca?
Natasha: Bye, te marco luego (Cuelga el celular).
Victoria: ¿Bueno? ¿Bueno? ¡Argh! Me colgó la muy estúpida. ¿Por qué habrá actuado así?
Victoria se queda extrañada y pensativa. Mientras tanto, en el departamento de Natasha, ésta le sonríe forzada a Antonio.
Natasha: Hola, precioso. Buenos días (Se acerca a él y le roba un beso en los labios). Estaba esperando que despertaras para prepararte un desayuno delicioso. Estaba por ir a la cocina.
Antonio: Te lo agradezco, pero ahora no tengo apetito, Natasha. Gracias. ¿Estabas hablando con una amiga o me pareció?
Natasha: Eh, sí. Es una amiga que conozco desde hace tiempo. Tú sabes que una persona que se mueve en los medios y en la farándula como yo tiene muchos contactos y bueno, sólo platicábamos de cotilleo y esas cosas.
Antonio: Hum, está bien. Mejor me voy. Quiero llegar temprano a Antique Amor para limpiar el desastre que quedó de anoche.
Natasha: Ay Antonio. Eres tan esquivo conmigo. Yo sólo te quiero consentir después de la noche tan espectacular que pasamos juntos. Créeme que significó mucho para mí y nos acoplamos también cuando tenemos intimidad (Portándose sensual).
Antonio: (incómodo) Natasha, sobre eso quiero dejarte en claro que…
Natasha: Está bien, no tienes que decirlo. Yo te dije anoche cuando estábamos en la discoteca que no me tomaría las cosas entre tú y yo en serio. Ahora sí que podemos ser algo parecido a amigos con beneficios y pasarla bien cuando queramos.
Antonio: Bueno, eso me deja más aliviado. Lo que menos me interesa ahora es tener compromisos. Estoy muy confundido con mis sentimientos y hay alguien que…
Natasha: ¿Hay alguien? ¿Estás enamorado de alguien más? ¿Eso es lo que quieres decir?
Antonio: No quiero hablar de eso contigo y por favor no me hagas preguntas.
Natasha: (enarcando una ceja) Está bien. Una vez te dije que no iba a interferir en tu privacidad y así lo haré.
Antonio: Gracias por tu comprensión, Natasha. Cambiando de tema, ¿me permitirías ducharme en tu baño? Estoy hecho un cerdo y no quiero salir así.
Natasha: Claro. Estás en tu casa. Adelante.
Antonio: Gracias.
Antonio se levanta de la cama y entra al baño del dormitorio. Natasha frunce el ceño ante lo que él le dijo y suelta un suspiro.
INT. / VECINDAD, CASA DE VALENTÍN / DÍA
Lisandro y Valentín desayunan sobre una mesa modesta. Valentín es quien ha preparado el desayuno.


Lisandro: (masticando) Está rico. No sabía que eras tan bueno para la cocina.
Valentín guarda silencio y come sin decir nada.
Lisandro: ¿Por qué estás tan callado? ¿Qué te sucede?
Valentín: Nada, no te preocupes. Sólo estoy un poco distraído.
Lisandro: (dejando de comer) Valentín, mírame (Él no lo hace). ¿Por qué te estás portando de esa forma tan extraña conmigo? Para empezar ni me has explicado por qué me trajiste a tu casa.
Valentín: Lo hice porque estabas muy tomado anoche y en ese estado te podía pasar cualquier cosa en la calle solo. Yo le prometí a Natasha que me haría cargo de ti porque ella…
Lisandro: ¿Ella qué? ¿Por qué te detienes? ¿Qué ibas a decir?
Valentín: Ella quería irse con el patrón a seguir con la fiesta en otro lugar, a solas, tú sabes.
Lisandro: (un poco celoso) Bueno, pues eso no es de mi incumbencia. Natasha y Antonio pueden hacer lo que se les venga en gana, pero no era necesario que se preocuparan por mí. Podía cuidarme solo.
Valentín: (mirándolo con timidez) ¿De veras no te acuerdas de nada de lo que pasó anoche?
Lisandro: Casi no. Todos mis recuerdos están muy confusos, pero no logro recordar exactamente el momento en que tú me llevaste contigo. Ni siquiera recuerdo cuando entramos a tu casa. ¿Por qué la pregunta? ¿Hay algo importante de lo que debo acordarme?
Valentín: (levantándose) Termina de desayunar. Tengo que hacer una diligencia antes de ir a la pastelería y tú necesitas ir a cambiarte de ropa a tu depa. Ahí está mi baño por si prefieres ducharte aquí.
Valentín toma los platos y se retira en una actitud muy extraña. Lisandro se queda extrañado, pero sigue comiendo.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Antonio está barriendo la pastelería, pero no ha abierto para que ingresen los clientes, pues aún es temprano. En eso el hombre escucha que tocan la puerta, por lo que se dirige a ver de quién se trata. Es nada más y nada menos que Marcus.


Marcus: (serio) Buenos días.
Antonio: Buenos días. Todavía no abrimos. Venga más tarde, por favor.
Marcus: Primero quisiera hablar contigo. Me imagino que eres el dueño de la pastelería, ¿no? Un placer. Marcus King.
Marcus le extiende la mano para saludarlo. Antonio lo mira con desconfianza.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA / DÍA
Luego de irse de la casa de Valentín, Lisandro llega al departamento de su amiga aún adolorido por la resaca.


Lisandro: (abriendo la puerta) Hola, Marina. Ya estoy en casa.
El chico se sorprende al ver a Marina sentada en el sofá, en pijama y llorando desconsolada.
Lisandro: Marina. ¿Qué te pasa? (Preocupado se acerca a ella). ¿Por qué estás así?
Marina: No comprendo cómo tienes el cinismo de venir a mi departamento y todavía preguntarme eso. ¿Qué clase de persona eres, Lisandro? (Muy dolida).
Lisandro: (suspirando) Me imagino que estás muy enojada conmigo por no haber pasado la noche aquí. Es sólo que me ocurrieron tantas cosas en la fiesta de disfraces. Luego me embriagué, Valentín me llevó a su casa y bueno… Perdí la noción del tiempo. Debí haberte llamado.
Marina: No estoy así por eso y no es necesario que me expliques lo que hiciste anoche. Con lo que sé de ti es suficiente y seguramente pasaste una noche divertidísima con Antonio, ¿no?
Lisandro: (desconcertado) ¿Qué tiene que ver Antonio en esto? ¿De qué hablas?
Marina: ¿Ah, no sabes de lo que hablo? ¿Vas a seguir viéndome la cara de estúpida? ¿Por qué no me dijiste que eres gay? ¿Por qué te empeñaste en ocultármelo?
Lisandro: (impactado) ¿Cómo te enteraste?
Marina: (gritando) ¡Eso es lo que menos importa! Lo único que quiero es que te largues de aquí ahora mismo. No quiero volverte a ver nunca. No quiero vivir bajo el mismo techo de un arribista como tú, un mentiroso que solo trató de aprovecharse de mí, tal y como lo hizo Antonio.
Lisandro no sabe qué decir. Marina se ve notablemente alterada y dolida.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Antonio le corresponde el apretón de manos a Marcus, aunque con desconfianza y poco convencido.


Antonio: Mucho gusto, señor. Yo soy Antonio, el dueño y también el repostero de Antique Amor. Si mal no recuerdo, usted estuvo en la fiesta anoche, ¿no? Fue el que salió a cantar.
Marcus: (riendo levemente) Sí, fui yo. Canto en mi tiempo libre. La música es un hobby que tengo.
Antonio: Bueno, ¿y qué lo trae por mi pastelería si puedo saber?
Marcus: Verás, soy un crítico de repostería. Mi familia es de los Estados Unidos y poseen una editorial bien conocida en Miami. Yo de hecho escribo para la sección de gastronomía de la revista haciendo críticas y recomendaciones de pastelerías y restaurantes que encuentro por ahí.
Antonio: Ya veo. ¿Quiere dedicarle una columna a mi pastelería entonces?
Marcus se adentra a la pastelería y, mientras camina, mira a su alrededor.
Marcus: Sí, pero me gustaría probar los pasteles, mirar bien el lugar, la atención al cliente y otras cosas importantes para recomendarla en mi próximo artículo, eso si tú me lo permites.
Antonio: (poco convencido) Pues sí, no sería mala idea y más si es de una revista gringa de renombre. Póngase cómodo.
Marcus: Gracias.
Los dos se miran algo serios. Marcus toma asiento y Antonio retoma sus labores barriendo el piso.
INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA / DÍA
Marina acaba de encarar a Lisandro diciéndole que ya sabe de su orientación. El chico se ve estupefacto sin saber qué decirle.


Lisandro: Ma… Marina, escúchame, por favor. No es lo que estás pensando.
Marina: (levantándose del sofá) Yo no necesito de tus explicaciones, Lisandro. Lárgate de mi vista ahora mismo o voy a llamar al guardia de seguridad del edificio para que te saque.
Lisandro: (desesperado) Por favor, no hagas eso. Escúchame. Yo nunca pensé así de ti. Tú te has convertido en mi mejor amiga desde que llegué de Nueva York. ¿Cómo crees que podría aprovecharme de ti?
Marina: Pues si así hubiera sido, habrías sido sincero conmigo desde un principio. ¿Por qué me lo ocultaste y no me lo dijiste?
Lisandro: ¡Lo intenté! Yo incluso te lo pensaba decir el primer día que nos vimos en la parada de autobuses. ¿Recuerdas?
FLASHBACK
Lisandro: Bueno, es que ahí está la causa de que esté aquí y de que últimamente tenga tantos problemas.
Marina: (extrañada) ¿Por qué? Ay, no me digas. Déjame adivinar. ¿Te puso los cuernos o algo así cuando estabas en Nueva York?
Lisandro: No, para nada, no es eso.
Marina: Entonces, ¿te dijo que estaba esperando un hijo tuyo o acaso ella tiene antecedentes penales?
Lisandro: Para nada. De hecho, no es una chica la que quiero, a mí me gustan los…
En ese momento llega el autobús, evitando que Lisandro le contara la verdad a Marina.
FIN DEL FLASHBACK
Marina efectivamente recuerda ese momento y sigue derramando varias lágrimas.
Marina: Pudiste tratar de hablar conmigo después de eso. Tuvimos el tiempo suficiente para que hubieras sido sincero conmigo, Lisandro.
Lisandro: Yo traté. Lo intenté, pero siempre ocurría algo que nos lo impedía. Yo a la mañana siguiente también te lo quise decir. Tú volviste a tocar el tema de mi supuesta novia, pero cuando te lo iba a aclarar todo, Antonio nos interrumpió. Recuérdalo.
FLASHBACK
Lisandro: (esbozando una sonrisa) Sí, así es. Conozco a Antonio desde hace tres años. Él también vivía en Nueva York y estudiaba conmigo en la universidad. Fuimos buenos amigos.
Marina: Entiendo. ¿Y qué fue lo que pasó entre ustedes dos para que terminaran la amistad que tenían?
Antonio sale de la habitación en la que se encontraba y se dirige al comedor en silencio escuchando la conversación.
Lisandro: Bueno, de eso exactamente quería hablarte ayer cuando nos conocimos, pero en ese momento llegó el autobús y no pude contarte
Marina: ¡Ah, claro! Lo de tu novia…
Lisandro: No, Marina. De hecho, ni siquiera se trata de una mujer.
Marina: (extrañada) Entonces, ¿de quién me hablas?
De repente, Antonio irrumpe en el comedor para evitar que Lisandro le cuente la verdad a Marina.
Antonio: (incómodo) Eh, buenos días.
FIN DEL FLASHBACK
Marina deja de recordar y se siente a llorar nuevamente en el sofá. Lisandro la observa apenado y se sienta a su lado tomándola de las manos.
Lisandro: Me pone muy mal verte así, Marina. Lo que menos quería era engañarte. Simplemente no hubo una oportunidad de que habláramos claramente y estaba buscando el momento apropiado para hacerlo. Te lo juro.
Marina: Lo que más me duele no es el hecho de que no me hayas dicho la verdad, Lisandro. Hay algo que me duele muchísimo más que eso.
Lisandro: (extrañado) ¿Qué es?
Marina: Yo estoy enamorada de ti.
Lisandro: (con la voz entrecortada) ¿E… enamorada dices?
Marina: Sí, Lisandro. Me empecé a enamorar de ti desde que te conocí. Me pareciste un chico tan atractivo y tan tierno, con tantas cualidades, que no lo pude evitar (Llorando amargamente). Por eso me duele tanto saber la verdad. Me duele saber que eres un imposible para mí.
Lisandro: Me toma por sorpresa tu confesión. Yo…
Marina: Tranquilo (Limpiándose las lágrimas). Tú no tienes que decir nada. Yo respeto tus orientaciones sexuales, no soy homofóbica, pero lo mejor es que te vayas de mi departamento. Es la segunda vez que me enamoro de quien no debo y no quiero repetir esa historia contigo.
Lisandro: (sorprendido) Pero Marina…
Marina: Es lo mejor, perdóname. Por ahora tú y yo no podemos ser amigos, no con todo esto que estoy sintiendo por ti y me es imposible vivir contigo, así que, por favor, recoge tus cosas y vete.
Marina se levanta decidida del sofá y se encierra en su habitación. Lisandro sale tras ella y toca la puerta varias veces.
Lisandro: Marina... Marina, por favor no me hagas esto. Tú bien sabes que no tengo a dónde ir.
Marina: (desde adentro) Vete, Lisandro y ya no hagas esto más difícil para mí de lo que es.
Lisandro: (suspirando) Está bien. No voy a presionarte. Entiendo cómo te estás sintiendo. Sólo quiero que sepas que te aprecio bastante como la buena amiga que eres y que no quisiera que las cosas quedaran así entre nosotros. Piensa bien todo, por favor
Lisandro se retira de la puerta. Marina, dentro de su habitación, llora por la decisión que tomó.
INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA / DÍA
Natasha va de salida para la pastelería, pero antes, habla por celular con Victoria luego de haberle colgado abruptamente la llamada esa mañana.


Victoria: ¿Puedo saber qué ocurrió esta mañana? ¿Por qué me cambiaste de repente la conversación y te referiste a mí como tu amiga? (Habla muy seria).
Natasha: Discúlpeme, doña Victoria, pero tuve que hacerlo. Antonio se despertó en el preciso instante en que estaba hablando con usted, pero por suerte no logró escuchar nada.
Victoria: Más te vale ser prudente la próxima vez. Por ningún motivo Lisandro puede enterarse de todo lo que estoy haciendo a sus espaldas para que reaccione.
Natasha: ¿No cree usted que su nieto ya está bien grandecito para decidir qué hacer con su sexualidad? Los tiempos han cambiado, doña Victoria. ¿Qué gana haciendo esto?
Victoria: ¿Quieres que te diga por dónde puedes meterte tu opinión? Yo sé lo que hago y por qué lo hago. Tú limítate a obedecer y a acatar que para eso te pago.
Victoria cuelga la llamada sin ni siquiera despedirse. Natasha baja su celular y fija la mirada precisamente en una fotografía con marco en la que aparece ella junto a su padre. La joven modelo se acerca y toma la fotografía entre sus manos, mirándola con mucha nostalgia.
Natasha: ¡Cuánto te extraño, papi! Perdóname por estar haciendo este tipo de cosas tan turbias, pero es la única salida que tengo para que tú estés bien en aquel asilo.
Natasha se pone solloza y acaricia con suavidad la superficie de la foto.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA

Horas después, Lisandro llega a la pastelería arrastrando una pequeña maleta sumamente triste. Antonio habla con Valentín, quien está en la caja registradora y ambos ven llegar al chico. Antonio se acerca a él.



Antonio: (molesto) ¿Puedo saber por qué llegas a esta hora? Es casi medio día. ¿En dónde te habías metido?
Lisandro: Discúlpame, Antonio. Es que…
Un fuerte nudo se forma en la garganta de Lisandro, cosa que extraña a Antonio.
Antonio: ¿Qué te traes? ¿Te ocurre algo?
Lisandro no puede evitar romper en llanto y lanzarse sobre el pecho de Antonio. Éste se sorprende y con algo de inseguridad lo abraza para consolarlo. Marcus está sentado en una mesa, observando de lejos, bastante serio. Más tarde, Lisandro y Antonio se encuentran en la cocina. El primero acaba de contarle al segundo lo ocurrido, sentado sobre una silla y tomando un vaso de agua.
Antonio: (cruzándose de brazos) ¿Te sientes mejor?
Lisandro: (asintiendo con la cabeza) Sí. Gracias por el agua y… por haberme abrazado afuera. Es sólo que no me pude contener y…
Antonio: Está bien. No te preocupes por eso. Lo importante es que busquemos una solución ahora que Marina te corrió de su departamento. Me pregunto quién le iría con el chisme (Pensativo).
Lisandro: Yo también, pero quien lo haya hecho, lo hizo para perjudicarme y lo peor es que no tengo lana ni para pagar un hotel. Aquí donde me ves no me ducho ni me cambio de ropa desde ayer (Baja avergonzado la cabeza).
Antonio: Te entiendo. Yo pasé por algo similar cuando llegué aquí hace tres años, pero me sorprende que Marina resultara ser tan radical y tan homofóbica al punto de correrte.
Lisandro: Ella no es ninguna homofóbica. Simplemente se sintió dolida porque creyó que yo le había mentido y luego me confesó algo más que no creo que esté en mi derecho de contarte.
Antonio: Bueno, está bien. No me cuentes. Marina es insoportable, así que está bien que te alejes de ella. Yo sé por qué te lo digo, no le des importancia.
Lisandro: (serio) Yo le doy toda la importancia del mundo porque es mi mejor amiga y ella fue la única que me tendió una mano cuando más necesitado estuve y más penurias pasé. En fin. Venía para pedirte el día libre, sólo por hoy mientras encuentro donde quedarme (Se pone de pie).
Antonio: Espera, no te pienso dejar solo en esto. Conozco a alguien que te puede ayudar. Sígueme.
Minutos después, los dos están sentados en una mesa junto con Natasha a quien ya le han puesto al tanto de parte de la situación.

Antonio: ¿Qué dices, Natasha? ¿Lo ayudarás?
Natasha: (sonriendo con hipocresía) ¡Por supuesto! Lisandro me llega como caído del cielo porque por la situación económica en que me encuentro necesitaba de alguien con quien pudiera compartir los gastos, así que va a ser genial recibirlo en mi depa.
Lisandro: (poco convencido) Gracias por tu buena intención, Natasha, aunque me siento un tantito apenado contigo. Después de todo no te he tratado muy bien que digamos.
Natasha: Ay, Lisandro, no te preocupes. Es verdad que no nos hemos llevado muy bien, pero son cosas sin importancia. Todavía podemos ser muy buenos amigos.
Lisandro: Muchas gracias.
Natasha: No hay de qué, precioso, pero me mata la curiosidad por saber qué fue lo que ocurrió como para que Marina te corriera de su departamento.
Lisandro: (suspirando) Luego te hablo de eso. La verdad ahorita no ando de ánimos. Disculpa.
Antonio: Bueno, ya que el problema está resuelto, ahora sí los quiero ver trabajando. Los dos llegaron tarde hoy, pero se los paso porque anoche trabajamos horas extras con la fiesta.
Natasha: Justo ahora que mencionas la fiesta, parece que el cantante anónimo de anoche quedó encantado con la pastelería, porque miren. Hoy volvió y hace rato nos está mirando.
Lisandro voltea a ver y cruza miradas con Marcus. El hombre, quien está sentado en una mesa a lo lejos, le esboza una sonrisa al chico, cosa que lo pone nervioso.
Antonio: (molesto) Es un estúpido crítico de repostería que está interesado en escribir una columna sobre Antique Amor.
Natasha: Con que un crítico. Qué interesante y está muy guapo. Vi que anoche mientras cantaba esa canción tan hot no dejaba de mirar a Lisandro como si se conocieran de antes.
Antonio: (serio) Yo también lo noté. ¿Tú y ese tipo ya se conocían, Lisandro?
Lisandro: Claro que no. Yo tampoco lo conozco bien y sólo lo he visto unas cuantas veces.
Lisandro vuelve a voltear con disimulo, pero se siente un poco intimidado por la presencia de Marcus.
Antonio: Espero el “critiquillo” ese no difame de mi pastelería. No me gusta nada su actitud, se me hace bien pesado y creído. Por educación no lo he sacado a patadas de aquí.
Lisandro: Deberías en vez de pensar así buscar la manera de que le agrade la pastelería para que haga una buena crítica. De esa manera, podríamos atraer muchos más clientes y que la pastelería se haga más popular.
Antonio: Muy bien, pues si eso es lo que te preocupa, ve y atiéndelo tú. Yo me voy a la cocina a seguir con mi trabajo y ustedes también hagan lo mismo. Pónganse sus uniformes.
Antonio se levanta y se adentra en la cocina. Lisandro lo mira de mala manera por su grosería mientras que Natasha sigue intrigada por la presencia de Marcus.
EXT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Entretanto, Valentín está de pie en una esquina al frente de Antique Amor. Habla por celular algo nervioso y cuida que nadie cerca de él esté escuchándolo.

Valentín: Lo siento mucho. Le juro que lo intenté, pero no fui capaz de hacer lo que usted me pidió.
NUEVA YORK

INT. / AUTO / DÍA
Victoria va en el interior de un lujoso auto último modelo conducido por su chofer. Ella está sentada en los asientos traseros mientras habla por celular precisamente con Valentín. Las escenas de ambos se intercalan al hablar.

Victoria: (molesta) ¿Qué me estás diciendo?
Valentín: Que no fui capaz de acostarme con Lisandro, señora y por eso tampoco tuve oportunidad de tomar las dichosas fotos esas que me pidió de los dos sin ropa (Baja la cabeza sintiéndose mal).
Victoria: (furiosa) ¡Imbécil! Tú y yo hicimos un trato. El trabajo era simple y si tú lograbas que Lisandro se interesara en ti, a cambio yo pagaría tus estudios en el extranjero como siempre soñaste.
Valentín: Tengo muy claro el trato que hicimos, pero simplemente no pude. Para empezar no me gustan los chavos, señora y…
Victoria: (interrumpiéndolo) ¡Cállate! ¿Qué diferencia hay entre haber sido un stripper donde te prostituías con mujeres y haberte acostado con mi nieto? Es lo mismo, al fin y al cabo.
Valentín: Pero hace mucho tiempo dejé esa vida y no pienso volver a venderme por dinero, ni por estudios, ni por nada. Primero está mi dignidad y espero que entienda. Hasta luego y no me llame nunca más.
Valentín cuelga el celular con decisión y suspira aliviado luego de haber roto lazos con Victoria. Victoria, en su auto que pasa por una avenida de Nueva York, aprieta furiosa su celular entre sus manos y frunce el ceño.
Victoria: Creo que ya va siendo hora de hacerle una visita a mi querido “nietecito” en México. Una vez que se decepcione por completo del imbécil de Antonio, me encargaré de convencerlo de regresarse conmigo a Estados Unidos para que se case y me salve de la bancarrota.
Victoria sonríe con malicia y le habla a su chofer.
Victoria: Christopher, llévame a mi casa. Tengo que reservar un vuelo a México cuanto antes.
INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA
Lisandro ya se ha puesto su uniforme de mesero y va por las mesas atendiendo las órdenes de los clientes. En un momento dado siente como alguien lo detiene tomándolo de la mano y voltea para ver; se trata de Marcus.


Marcus: Disculpa. ¿Podrías tomar mi orden?
Lisandro se impresiona por el atrevimiento del hombre al haberlo tomado de la mano.
Lisandro: Eh, sí, claro. Dígame qué desea.
Marcus: Imagino tu jefe ya te contó del porqué de mi visita hoy, así que ya me decidí a probar uno de los pasteles.
Lisandro: (sonriendo levemente) Me alegra. ¿Cuál de todos le gustaría comer?
Marcus: Por hoy estaría bien el de leche condensada con saber achocolatado y doble cubierta de maní. De tomar, un refresco estaría bien.
Lisandro: Muy bien. En un minuto le traigo su orden. ¿Se le ofrece algo más?
Marcus: ¿Sabes que sí? Hay algo más que se me ofrece y eres tú, Lisandro.
Lisandro se impresiona al escucharlo y no sabe cómo reaccionar ante aquel coqueteo.
CONTINUARÁ…
Comentarios
Publicar un comentario