Capítulo 16: ¿Adiós para siempre?

Lisandro acaba de entrar a la cocina justo en el momento en que Natasha le ha dicho a Antonio que está embarazada. Los tres se miran entre sí con bastante incomodidad y tensión.



Lisandro: ¿Qué acaso no piensan decir nada? ¿Van a quedarse callados?

Antonio: (desconcertado) Lisandro, yo...

Natasha: (muy seria) Escuchaste bien, Lisandro. Vengo precisamente del hospital luego de practicarme unos exámenes y... Me dijeron que estoy embarazada.

Lisandro siente una gran decepción que lo invade y mira con sumo reproche a Antonio. Éste, por su parte, no sabe qué decir y ha enmudecido con la noticia.

Natasha: (solloza) Yo sé que a ambos les debe tomar esto por sorpresa, en especial a ti, Antonio, pero te juro que yo tampoco lo esperaba en lo más mínimo.

Antonio: Tiene que haber un error, Natasha. Yo no... ¡Por Dios! (Desesperado) ¿Te das cuenta de lo que me estás diciendo?

Natasha: ¿Qué más pretendes que haga? Tenías que saberlo. Tenías que saber que vamos a tener un hijo.

Antonio: ¡Basta! No digas eso. Eso no puede ser.

Natasha: ¿Qué quieres decir con eso?

Antonio: ¿Quién me garantiza que es verdad y que no se trata de una patraña de tu parte para amarrarme después de lo que hablamos anoche?

Natasha: (indignada) Yo jamás sería capaz de jugar con algo tan serio. ¿Qué clase de persona crees que soy?

Antonio: ¿De verdad es mío?

Lisandro: (interviniendo) ¡Basta, Antonio! Ya estuvo bueno de ofensas hacia Natasha. ¿Piensas que con eso vas a evadir tu responsabilidad?

Antonio: (desesperado) Es que no puede ser. Yo no puedo tener un hijo ahora, no en estos momentos de mi vida. Natasha, yo pensé que tú te cuidabas y que…

Natasha: (solloza) ¿Vas a culparme ahora a mí de la situación? Esto es algo que hicimos los dos. Es responsabilidad de ambos. No intentes tirarme a mí toda el agua sucia.

Lisandro: Lo mejor es que hablen los dos con calma. Creo que mi presencia aquí sobra y espero de corazón que piensen todo muy bien antes de tomar cualquier decisión.

Antonio: Lisandro, espera. No te vayas...

Antonio intenta detener al chico tomándolo de un brazo.

Lisandro: (muy molesto) ¡No te atrevas a tocarme! Arregla tus asuntos con Natasha. Es con ella con quién debes hablar, no conmigo.

Lisandro mira fulminante al hombre y sale de la cocina dejando a Antonio devastado. El hombre siente tan frustración que arruga los exámenes que le entregó Natasha formando una bola de papel y la tira al piso.

INT. / HOTEL, HABITACIÓN / DÍA

Victoria llega a la habitación del hotel en donde se está hospedando y lanza su bolso sobre un sofá al tiempo que habla por celular.



Victoria: Tal como lo oyes. Había citado a esa estúpida esta mañana para que habláramos y se desmayó frente a mí, así que tuve que llevarla de urgencia al hospital y allá le hicieron un examen. Está embarazada de nada más y nada menos que del repostero ese.

INT. / AUTO / DÍA

Marcus es la persona al otro lado de la línea con la que Victoria habla. El hombre maneja su auto y habla por celular, pero usando auriculares. Las escenas de ambos se intercalan al hablar.



Marcus: Eso es muy buena noticia, ¿no? Es algo que no esperábamos, pero que nos va a ayudar en los planes que teníamos.

Victoria: Sí, es cierto. Lisandro querrá alejarse de ese imbécil, pero no es garantía de que las cosas cambien.

Marcus: (extrañado) ¿Por qué lo dice?

Victoria: Los tiempos no son los mismos de antes, muchacho. Tú bien sabes que ahora un hijo no significa que a fuerza una pareja deba casarse o estar juntos. Lisandro querrá apartarse de ellos, pero de ser cierto que el miserable de Antonio siente algo por él, es muy probable que siga buscándolo.

Marcus: Es ahí donde entro yo, señora. Mi trabajo será enamorar a Lisandro para que se olvide de ese tipejo que no lo merece.

Victoria: Exactamente, así que voy a necesitar que agilices las cosas y comiences a persuadir a mi nieto. Dile que renuncie a esa pastelería, ofrécele una vida contigo, prométele el cielo y la tierra si es preciso, pero sácalo de allá.

Marcus: (serio) Eso es justo lo que pienso hacer, pero que conste que lo hago por mi propia cuenta, no porque usted me lo mande. Yo no soy esa tal Natasha a la que usted manipula a su antojo y si estoy haciendo esto es a voluntad.

Victoria: Me lo has repetido muchísimas veces y ya lo sé. Lo nuestro es un mano a mano. No te preocupes. Dejaré que te quedes con él siempre y cuando me des el beneficio económico que me corresponde.

INT. / ANTIQUE AMOR, COCINA / DÍA

Entretanto, Antonio y Natasha han estado conversando desde hace rato en la cocina. Ella está sentada en una silla y él de pie.



Natasha: (cabizbaja) Lamento mucho que esto sucediera así para los dos. En mis planes no estaba ser madre, por lo menos no a corto plazo y contigo que...

Antonio: Sí, lo sé y no tienes que decirlo. Yo mismo reconozco que soy un libertino al que no le importa nada y vive sin compromisos. El menos indicado con el que una mujer puede tener un hijo o formar una familia es conmigo.

Natasha: (preocupada) ¿Qué vamos a hacer ahora? Tengo mucho miedo. Esto se me sale de las manos, Antonio y ninguno de los dos estamos preparados para asumir una responsabilidad tan grande.

Antonio: Yo tampoco sé qué hacer. Tenía toda la intención de darle otro rumbo a mi vida. Te lo decía justo anoche, pero de la noche a la mañana llegas y me das esta noticia.

Natasha no puede evitar sentirse abrumada al ver a Antonio tan preocupado y recuerda una conversación que tuvo esa tarde con Victoria en el hospital.

FLASHBACK

Natasha se encuentra sentada en una camilla. Victoria está de pie frente a ella y el doctor termina de tomarle la presión a la joven modelo.



Doctor: Todo está excelente, señorita. Tiene la presión a un buen nivel, pero le voy a recomendar que en cuanto le sea posible programe los controles prenatales con el obstetra para que esté muy pendiente del avance de su embarazo. Con permiso.

El doctor se retira. Natasha mira hacia el vacío sin saber qué decir y Victoria sonríe con malicia.

Victoria: Creo que esta ha sido la mejor noticia que he podido recibir recientemente. Tú embarazada y del repostero ese. Una maravilla, ¿no lo crees?

Natasha: (molesta) ¿Una maravilla dice usted? ¿Que acaso cree que tener un hijo es cualquier cosa? ¿Qué no se da cuenta de la gravedad de la situación? (Exaltada).

Victoria: Por favor, no seas melodramática. Para todo hay una primera vez y eso incluye el ser madre. Hasta yo pasé por ello. Con el tiempo te adaptarás fácil.

Natasha: ¡No quiero esto para mi vida! ¡Un embarazo no estaba en mis planes!

Victoria: En los míos tampoco, pero ¿qué le vamos a hacer, muchacha? Tienes que asumir las consecuencias de tus actos.

Natasha: Usted no me puede dejar sola, doña Victoria. Le recuerdo que todo es obra suya. El que yo haya resultado embarazada es su culpa y de nadie más. Usted me empujó a esto.

Victoria: (cínica) ¿Perdón? Yo no fui la cigüeña que te plantó al chamaco en el vientre, querida, además tú ya elegiste tu camino. Decidiste no seguir trabajando para mí y te advertí que, si volvías a hacer algo como eso, no te daría una segunda oportunidad y ahí tienes.

Natasha: (furiosa) ¡Vieja loca! ¡Desgraciada! Esto no se va a quedar así. Voy a salir ya mismo de este hospital a contarle todo a Lisandro.

Victoria: Atrévete y te hundo, malnacida. Yo siendo tú no jugaría con fuego porque te puedes quemar y te reitero la advertencia que te hice en la cafetería. Puedo refundirte en la cárcel y no creo que quieras a dejar a tu padre enfermo solo y menos ahora que estás embarazada de un mocoso.

Victoria mira fulminante a la joven modelo y sale de la habitación. Natasha derrama un par de lágrimas al verse acorralada.

FIN DEL FLASHBACK

Natasha deja de recordar aquella plática que tuvo con Victoria sintiéndose muy mal.

Natasha: Creo que ahora no es conveniente que tomemos una decisión a la ligera. Pensemos mejor las cosas y luego miramos. ¿Te parece?

Antonio no dice nada y sólo mira hacia el vacío notablemente mal y desbastado.

Natasha: Yo sólo te pido que no me dejes sola en esto, por favor. Yo no te amo y sé que tú tampoco me amas a mí, pero las cosas pasaron así y… (Llorando) ¿Qué más podemos hacer? Tenemos que asumir la responsabilidad.

Antonio: (suspirando) Tranquila. Yo no pienso dejarte sola en ningún momento, sólo déjame organizar mis ideas y pensar qué podemos hacer luego, no te preocupes.

Natasha llora desconsolada, por lo que Antonio la mira con lástima y se acerca a ella para abrazarla y darle un beso en la cabeza.

INT. / ANTIQUE AMOR, BAÑOS / NOCHE

Ha caído la noche. Lisandro está lavándose las manos. El chico cierra el grifo y mira pensativo su reflejo en el espejo.



Lisandro: (muy dolido) Un hijo… Van a tener un hijo….

Lisandro se queda pensativo y recuerda su conversación la noche anterior con Marcus.

FLASHBACK

Marcus: Bueno, pues si eso quieres, no le veo el problema a que renuncies de todos modos. Yo puedo conseguirte un trabajo.

Lisandro: (desanimado) ¿Qué clase de trabajo?

Marcus: Hace poco compré un departamento para quedarme. Es un poco grande, así que tú podrías ir y realizar la limpieza, sólo mientras puedo pensar en buscarte algo mejor que esté a tu altura. ¿Qué dices?

FIN DEL FLASHBACK

Lisandro deja de recordar y saca su celular del bolsillo de su pantalón. Busca entre su directorio un contacto en específico y lo llama a espera de que conteste.

Lisandro: Hola, Marcus (Hace una pausa). Creo que bien en lo que cabe (Pausa). Luego te cuento el porqué. Llamaba solo porque necesito hablar algo superimportante contigo. Estuve pensando y creo que lo mejor será aceptar tu propuesta… Voy a trabajar para ti…

Lisandro dice aquello último con un enorme desconsuelo e intenta no llorar.

INT. / ANTIQUE AMOR / NOCHE

La noche ha caído y la pastelería ya ha cerrado. Valentín se encuentra limpiando las mesas mientras que Antonio, en la caja registradora, está sacando unas cuentas en papel, pero no logra concentrarse. Valentín lo nota.



Valentín: (extrañado) ¿Pasa algo, patrón?

Antonio: No, Valentín. Nada de lo que debas preocuparte. Estaba solo pensando y ya se me ocurrió una idea en la cual invertir la lana que nos ganamos la noche de la fiesta de disfraces.

Valentín: (curioso) ¿Qué idea?

Antonio: Podemos celebrar el tercer aniversario de Antique Amor en unos días y podríamos hacer descuentos especiales, decorar la pastelería, ofrecer promociones y hasta rifas.

Valentín: Me parece muy buena idea todo, así celebraríamos por primera vez el aniversario de la pastelería por todo lo alto.

Antonio: Sí, pero por ahora, voy a necesitar que hagas una diligencia aprovechando que tu pie está mejor. Quiero que vayas al internado mañana temprano para llevarle la mitad de las ganancias de la fiesta de disfraces a la directora.

Valentín: Claro que sí (Hace una pausa). Eh, patrón… Iba a pedirle un favor, pero ya ve usted. Me da algo de pena.

Antonio: (extrañado) Dime. ¿Qué favor?

Valentín: ¿Qué pensaría usted si le pidiera unas vacaciones temporales? Por un par de semanas.

Antonio: ¿Vacaciones? ¿Y eso por qué?

Valentín: Para desestresarme un poco. Me haría bien un par de semanas en el mar, alejado de todo. Me las merezco después del accidente y de que nunca he tenido, ¿no?

Antonio: (pensativo) Bueno, pues en parte tienes razón, pero que sea por un par de semanas, eh. No te me vayas a quedar por allá.

Valentín: Claro que sí. Usted tranquilo. No me pienso tomar más de ahí.

Antonio: ¿Y a dónde piensas ir? ¿Cuándo te vas?

Valentín: (sonriendo) A Cancún. Voy a visitar una amiga de paso y ya que usted me dio permiso, espero mañana empezar a hacer maletas.

Antonio: Pues espero que te siente bien el mar.

Lisandro sale en ese momento del baño ya vestido con su ropa casual y se dirige a la salida. Antonio se le acerca rápidamente interponiéndosele en el paso.



Antonio: Lisandro, necesito que me escuches por un momento, por favor.

Lisandro: (serio) Tú y yo no tenemos nada de qué hablar. Está visto que cada vez que lo hacemos, terminas hiriéndome o haciéndome algo peor y ya me cansé de lo mismo, Antonio.

Antonio: Te juro que jamás me esperé lo de Natasha. Ninguno de los dos se lo esperaba. Entiende.

Lisandro: ¿Y qué se supone que debo entender? ¿Vas a seguir buscándome, diciéndome que sientes un absurdo interés por mí cuando no hacías otra cosa que acostarte con ella a mis espaldas?

Antonio: (dolido) Por favor, no me digas eso, Lisandro. Yo no quiero perderte.

Lisandro: Demasiado tarde. Tu vida va a cambiar muchísimo de ahora en adelante ahora que vas a ser padre. Ahora sí vas a tener un motivo suficiente para madurar y ser otra persona, pero ya olvídate de mí. Ya tomé una decisión y creo que a la larga será lo mejor.

Antonio: (extrañado) ¿Qué decisión?

Lisandro: Voy a renunciar. Me voy a alejarte de ti y de la pastelería.

Antonio: (impactado) ¿Qué?

Lisandro: Lo que escuchaste y por favor, no me hagas preguntas porque no pienso responderte ni darte ninguna explicación. Hasta luego.

Lisandro sale de la pastelería y cruza la puerta. Antonio siente un gran vacío que lo invade y no puede evitar que hasta sus ojos se pongan sollozos luego de escuchar aquella decisión que tomó el chico.

INT. / DEPARTAMENTO DE MARCUS / NOCHE

Más tarde, Marcus llega a su nuevo departamento acompañado de Lisandro. El primero enciende las luces y Lisandro mira deslumbrado alrededor el lujo.



Marcus: ¡Bien! Ya estamos aquí. ¿Qué te parece?

Lisandro: (riendo levemente) Órale, Marcus. De verdad que tienes que un depa bastante bonito. Me imagino que comprarlo te debió costar un ojo de la cara. Todo parece muy costoso.

Marcus: No fue gran cosa. Te conté que vengo de una familia adinerada y no creas que te lo digo por presumir, eh, pero no me puedo quejar de la vida que he tenido.

Lisandro: Qué bien por ti. Creo que voy a tener bastante trabajo que hacer aquí todos los días porque es bastante amplio. Gracias por cierto por haberme ido a recoger.

Marcus: De nada, Lisandro. Además fue mejor así porque tuve la oportunidad de escucharte en el camino mientras me contabas los motivos por los que piensas renunciar a esa pastelería.

Lisandro: Sí y espero que sea lo mejor a largo plazo para todos. ¿Cuándo empiezo?

Marcus: Pues no sé. Cuando tú quieres te puedes mudar. Te voy a dar las llaves del departamento para que entres y salgas cuando desees. Tú nomás dime.

Lisandro: Hum, mañana pienso ir a la pastelería para devolverle el uniforme a Antonio y para despedirme de Valentín y de Natasha, así que puedo empezar en un par de días.

Marcus: Perfecto. Por mí no hay problema (Hace una pausa) ¿Sabes? Estaba pensando que ahora que vas a trabajar para mí, ¿qué me dirías si te propusiera ser mi novio?

Lisandro se sorprende en gran manera al escuchar esa pregunta. Marcus le acaricia el rostro con suavidad poniéndolo nervioso.

Marcus: Créeme que nada me haría más feliz que tenerte a mi lado. Me gustas mucho, Lisandro y no sé… Todo el día no dejo de pensar en ti, en tu sonrisa, tu voz…

Lisandro: (apartándose incómodo) Marcus, no quiero que confundas las cosas. El hecho de que haya aceptado tu propuesta no quiere decir que sienta algo por ti y discúlpame que te lo diga, pero ya te hablé de mis sentimientos.

Marcus: (un poco desanimado) Está bien. Te entiendo, pero no me voy a dar por vencido. Voy a hacer lo que sea con tal de hacerte muy feliz para que te olvides de Antonio ahora que él va a formar una familia.

Lisandro baja la cabeza con tristeza al escuchar aquello dicho por Marcus.

Marcus: Pero bueno, no hablemos de eso. Voy por un vino y vemos una película. ¿Te parece?

Lisandro asiente con la cabeza. Marcus se retira y el chico se queda pensativo.

Lisandro: Espero que esto sea lo mejor y no esté cometiendo un error.

INT. / ANTIQUE AMOR / AL DÍA SIGUIENTE



Es un nuevo día en la capital. Las horas van pasando y se ve la pastelería frecuentada por una gran cantidad de clientes como es costumbre. Natasha se encuentra en el baño lavándose las manos y en un momento dado, toma su celular y observa con nostalgia la foto que tiene de fondo de pantalla. Es una foto de ella y su padre antes de que éste tuviera el accidente que lo dejó parapléjico.



Natasha: (suspirando) Tendré que seguir trabajando en este lugar, aunque no quiera. Después de todo, necesito ganar dinero para pagar el asilo en el que estás, papá y más ahora que voy a tener un hijo. ¿En qué momento me metí en todo esto? (Frustrada).

La joven modelo guarda su celular en el bolsillo de la falda que hace parte de su uniforme como mesera y sale del baño. Justo se topa con Lisandro, quien apenas va llegando.

Natasha: (sorprendida) Lisandro. Por fin te veo. Anoche ni siquiera dormiste en mi departamento. ¿Dónde te quedaste?

Lisandro: Perdóname, Natasha, pero no quise ir para evitar verte o encontrarme con Antonio. Tenía muchas cosas qué pensar y decidí dormir en el departamento de Marcus que es a donde pienso mudarme ahora que él me ofreció trabajo.

Natasha: Pero, Lisandro. Tú no tienes que renunciar o irte de mi casa sólo porque estoy embarazada. Tratemos de continuar con nuestras vidas. No tomes decisiones apresuradas de las que después te puedas arrepentir.

Lisandro: Ya tomé la decisión y créeme que no pienso dar marcha atrás. Tú vas a formar una familia con Antonio y yo… (Hace una pausa) Yo pienso continuar con mi vida y probablemente con mi carrera más adelante.

Natasha: Antonio te quiere, Lisandro. Él mismo me lo dijo. Por eso quería cambiar, sólo que esta noticia no se la esperaba nadie y nos tomó a todos por sorpresa, además tú no me lo has dicho, pero yo sé que también lo quieres.

Lisandro: De ser así, si él de verdad sintiera algo por mí, nunca se habría acostado contigo y mira ahora las consecuencias. Tú estás embarazada, esperando un hijo de él, cuando los dos son un par de inmaduros que no están listos para ser padres. ¿Crees que eso se le hace a una persona que supuestamente quieres?

Natasha lo mira sin saber qué decir, pues sabe que en el fondo Lisandro tiene razón. Antonio viene saliendo de la cocina en ese momento y ve al chico conversando con la modelo. Los dos se miran con profunda tristeza.



Natasha: Antonio… Lisandro vino para renunciar, se va...

Antonio: (cortante) Lo sé.

Natasha: ¿Lo sabes? ¿Y piensas dejarlo ir así?

Antonio: Todo está dicho entre él y yo, Natasha. Voy a respetar su decisión.

Lisandro: (muy serio) Bueno, sólo vine para entregar el uniforme y despedirme de todos. Hoy es la última vez que piso esta pastelería.

Valentín, quien está en la caja registradora, alcanza a escuchar e interviene.



Valentín: ¿Te vas, Lisandro?

Lisandro: (sonriéndole levemente) Sí, Valentín. Voy a dejar de trabajar aquí. Después de todo, mi trabajo en este lugar era temporal, ¿no? Yo era tu reemplazo mientras te recuperabas del accidente y tú ya estás mejor.

Valentín: Chale, es cierto, aunque pensé por un momento que al final te quedarías con nosotros definitivamente y el patrón me dejaría encargado de la caja.

Lisandro: Bueno, no soy quién para dar sugerencias ahora que ya voy a trabajar más aquí, pero tal vez sea buena idea que en unos meses sea Natasha la que se encargue de la caja por su embarazo y que tú vuelvas a tu puesto como mesero.

Valentín: (desconcertado) ¿Natasha está embarazada?

Lisandro: Sí, pero que te lo expliquen ellos. Yo ya me iba.

Lisandro saca de su bolso el uniforme bien doblado y lo pone sobre una mesa cercana. Natasha se siente sumamente mal consigo misma y Antonio no puede evitar ponerse sollozo.

Lisandro: Espero que les vaya excelente con todo a partir de ahora y que sigan haciendo de Antique Amor la mejor pastelería de la ciudad. Más tarde paso por mis cosas a tu depa, Natasha. Hasta luego.

Lisandro y Antonio se miran por última vez. El primero respira profundo y sale de la pastelería. Justo cuando cruza el umbral de la puerta, una lágrima discreta cae de uno de los ojos de Antonio.

Valentín: (desanimado) Qué mal. Voy a extrañar bastante a Lisandro.

Natasha: Creo que todos lo vamos a extrañar mucho, Valentín. Hasta yo que al principio no me llevaba bien con él.

Antonio sólo guarda silencio sintiéndose devastado emocionalmente.

INT. / CAFETERÍA / DÍA

Entretanto, Victoria se encuentra en la cafetería que suele frecuentar para tomar el té, pero está acompañada de Marcus.



Victoria: Jamás pensé que las cosas fueran a ser tan fáciles. En definitiva, lo mejor que pudo pasar es que la estúpida de Natasha resultara embarazada.

Marcus: Sí, así es y ahora que Lisandro va a trabajar para mí y va a vivir en mi departamento, me voy a encargar de enamorarlo. Tengo que darle tiempo porque es difícil de conquistar.

Victoria: Pues eso hace parte de tu trabajo y no del mío. Yo ya cumplí con mi parte y ahora te corresponde a ti cumplir con la tuya. ¿Cuándo piensas darme el dinero que necesito?

Marcus: Voy a dárselo sólo una vez que él acepte ser mi pareja.

Victoria: (molesta) ¿Qué? La idea no era esa. Tú ya tienes a mi nieto para que lo seduzcas y hagas lo que se te venga en gana. ¿Qué más quieres?

Marcus: Quiero que sea mi novio, ya se lo dije, pero mientras eso no pase, usted no verá un centavo de mi parte.

Victoria: ¿Me estás tomando del pelo?

Marcus: Mire, señora. Yo puedo sacarla de la bancarrota ahorita mismo si quiero, pero ¿quién me garantiza que Lisandro va a aceptar ser mi pareja? ¿Qué tal si eso no sucede y llevo yo las de perder?

Victoria: Tú no puedes hacerme esto. Esperar a que ese estúpido muchachito se fije en ti toma tiempo y eso es lo que no tengo. Cada día mis acciones caen y estoy perdiendo a mis socios. Me voy a arruinar si no actúo en cuanto antes.

Marcus: Bueno, le propongo algo. ¿Qué tal si me firma un poder a mi nombre en el que me traspase su empresa y sus acciones?

Victoria: ¿Estás loco? ¿Piensas robarme?

Marcus: Para nada. Estoy pensando en mi beneficio y así tendría una garantía en caso de que las cosas salgan mal a futuro. Usted sabrá. Tómelo o déjelo.

Victoria se siente traicionada e impotente frente a la propuesta que acaba de hacerle el hombre, pero luego de pensarlo unos segundos, le da una respuesta.

Victoria: (resignada) Está bien. Te lo traspasaré todo a tu nombre, pero no intentes jugarme sucio, muchacho. Una puñalada por la espalda sería fatal para los dos y si yo me hundo, te hundes tú conmigo.

Marcus: (sonriéndole con burla) Tranquila, voy a respetar absolutamente todo lo que hemos hablado. Tiene mi palabra, señora.
Victoria mira fulminante al crítico de repostería quien no deja de sonreírle con astucia y con burla.

CANCÚN

INT. / HOTEL, HABITACIÓN DE MARINA / NOCHE


Es una noche espectacular en Cancún y se pueden observar en vista panorámica sus playas. Marina observa el mar desde el balcón de la habitación del hotel en que se está hospedando y suspira con tranquilidad.



Marina: Me pregunto cómo irá todo en la capital. Tal vez debería llamar a Lisandro o… a Valentín. Después de todo, él se portó muy lindo conmigo.

De repente, suena el teléfono de la habitación. Marina se apresura a contestar.

Marina: ¿Bueno? (Hace una pausa) ¿Una visita? ¿De quién? (Hace otra pausa). ¿Una sorpresa? Bueno, no sé quién sea, pero dígale que suba.

Marina cuelga el teléfono de la pared.

Marina: (extrañada) Qué raro. La recepcionista me dijo que era un hombre que me conocía, pero que no quería decir su nombre para darme una sorpresa. ¿Quién podrá ser?

La mujer espera a que toquen la puerta y efectivamente, poco menos de un minuto después, lo hacen. Marina se dirige a abrir y se encuentra en primer plano con Valentín, sorprendiéndose en gran manera.



Valentín: (sonriendo) Hola, Marina.

Marina: ¿Valentín? ¿Tú aquí?

Valentín: Yo sé que debe tomarte por sorpresa esto y antes de que me digas cualquier cosa, déjame decirte que viajé hasta acá solo por ti.

Marina: (desconcertada) La verdad no entiendo nada de lo que me estás diciendo. ¿Cómo es eso de que viajaste por mí? Explícate.

Valentín: Marina… Me gustas mucho.

Marina se sorprende todavía más al oírlo.

Valentín: Y la verdad hasta ya tenía planeado esto. Yo mismo te ayudé a buscar el hotel para darte la sorpresas y sé que tú querías pasar unas vacaciones alejada de todos, para pensar, para tener tranquilidad, pero no podía dejar de pensar en ti después de que nos hicimos más cercanos antes de que te fueras.

Marina: Me toma por sorpresa lo que me dices. Yo… ¡Ay Valentín! Es que ni sé qué decir…

Valentín: (sonriendo) No tienes que decir nada. Vine porque le pedí unas vacaciones al patrón para visitarte y para dar tiempo de que te enamores de mí. Tú eres una mujer preciosa y en serio me gustas demasiado. Si nos diéramos la oportunidad, créeme que me gustaría harto.

Marina sonríe emocionada ante tal confesión. Valentín no lo duda más y sin darse a la espera le roba un tierno beso en los labios. Ella duda en corresponderle, pero al final lo hace y ambos terminan besándose justo allí en el umbral de la puerta de la habitación.

MESES DESPUÉS

INT. / HOSPITAL, SALA DE MATERNIDAD / DÍA


Han pasado ya varios meses desde todo lo acontecido. Antonio llega con prisa a la sala de maternidad del hospital en donde se encuentra con Marina y con Valentín tomados de la mano. Tal parece ambos han iniciado una relación.



Antonio: Marina, Valentín. ¿Cómo está, Natasha? Cerré la pastelería y me vine corriendo en cuanto me llamaron.

Marina: (sonriendo feliz) Ella está muy bien, Antonio. Tú no te preocupes.

Antonio: ¿Ya nació el bebé?

Valentín: Sí, patrón y se lo llevaron para los cuneros. Está bien bonito. Se parece bastante a usted.

Antonio: (emocionado) ¿En serio? ¿Y cómo hago para verlo?

Marina: Ven, vamos. Yo te acompaño y así de paso te ves con Natasha. La pobre debe estar exhausta después de dar a luz.

Es así como Antonio y Marina se van caminando por el pasillo en dirección a los cuneros que es la sala a donde llevan los recién nacidos y repentinamente, se cruzan con Lisandro. Tanto él como Antonio se quedan mirando fijamente.



CONTINUARÁ…

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