Capítulo 19: Giros trágicos

Lisandro y Antonio estaban besándose en la acera, cerca de la pastelería y acaban de confesarse lo que sentían el uno por el otro, pero fueron abruptamente interrumpidos por Marcus, quien se fue a los golpes con Antonio. Lisandro interviene desesperado.



Lisandro: ¡Marcus! ¡Basta! ¡Detente o lo vas a matar! ¡Para ya con esto! (Gritando).

Antonio intenta defenderse y también le lanza un puño a Marcus en la cara. Los dos comienzan a rodar en el piso agarrados el uno del otro.

Lisandro: (desesperado) ¡Basta, por favor!

Natasha, Valentín y Marina salen de la pastelería luego de alcanzar a escuchar el escándalo.



Marina: ¡Dios mío! ¡Se están peleando! ¡Hay que hacer algo!

Valentín corre para interponerse y separa a Marcus de su patrón. Antonio yace en el piso, con varias heridas sangrando en el rostro provocados por los golpes de Marcus. Éste se revuelve intentando soltarse de Valentín.

Marcus: ¡Déjame, imbécil que yo a ése le doy su merecido! (Valentín no lo suelta).

Lisandro: (furioso) ¡Basta ya, Marcus!

Marcus: ¿Vas a ponerte de su parte, Lisandro? ¿Te vas a poner en mi contra por defenderlo a él que te hirió tanto?

Natasha y Marina se acercan para auxiliar a Antonio y ayudarlo a levantarse.

Lisandro: (muy serio) Sí. Tú no tenías ningún derecho a golpearlo. Tú fuiste quien empezó con todo este lío.

Marcus: Es increíble que me digas eso después de todo lo que he hecho por ti y que sólo porque ese idiota te dice un par de cosas bonitas ya creas en todas sus mentiras. ¿Cómo puedes ser tan ingenuo?

Lisandro: Tú lo has dicho. Yo siempre me la paso de menso y de ingenuo. Creo que todas las personas son buenas como tú, pero veo que no y que también me equivoqué contigo, Marcus.

Marcus: (dolido) No me digas eso, Lisandro. ¡Yo te quiero! Estoy enamorado de ti.

Lisandro: Pues si querías demostrármelo, debiste medir tus consecuencias antes de golpear como un incivilizado a Antonio. Tú sabes que yo lo quiero a él. ¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo? ¿Por qué tenías que hacer esto?

Marcus no sabe qué decir frente a las palabras de Lisandro y traga saliva sintiéndose mal por lo ocurrido.

Marcus: Perdóname, Lisandro, yo... no sé qué me pasó. Me puse como loco viéndote con él y…

Lisandro: Mejor no digas nada y vete para tu departamento. Luego hablamos tú y yo.

Lisandro mira muy desilusionado a Marcus y se le da la espalda para acercarse a Antonio. Marcus se suelta con brusquedad de Valentín y decide irse de allí sintiéndose aún muy enojado.

INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, HABITACIÓN / NOCHE

Natasha limpia con sumo cuidado las heridas de Antonio utilizando un pedazo de algodón. Él está acostado sobre la cama mientras que Lisandro está presente de pie, parado en el umbral de la puerta. Los tres han ido al departamento de ella.



Antonio: (adolorido) ¡Auch! Hazlo más suave que duele.

Natasha: Pareces un niño. Por todo te quejas, pero ya está. Mañana te aplico una crema cicatrizante que tengo para que te sanen más rápido las heridas.

Antonio: Gracias, Natasha.

Natasha: No hay de qué. Bueno, los dejo solos para que hablen. Voy a cambiarle los pañales a Dieguito.

Natasha se retira de la habitación. Lisandro guarda silencio sin saber qué decir.

Antonio: ¿Vas a quedarte callado toda la noche sin decir nada? (Recostándose en la cama)

Lisandro: Es que tengo la cabeza hecha un lío con todo lo que pasó. Lamento mucho que hubieras resultado afectado. Marcus se pasó de lanza con lo que te hizo.

Antonio: ¿Qué importa ya? Deja de pensar en eso. Por ti aguantaría mil y un golpes si pudiera. Estoy dispuesto a lo que sea por ti y ya no quiero dejarte ir más.

Lisandro: Me parece increíble que me estés diciendo esto después de todo. Fueron muchas cosas, Antonio. Cuando te confesé mis sentimientos en Nueva York me trataste de la patada

Antonio escucha en silencio como asintiendo frente a todo lo que dice el chico.

Lisandro: Luego, nos reencontramos aquí en México, empecé a trabajar para ti como mesero en Antique Amor y tampoco paraste de humillarme y restregarme en mis narices que te acostabas con Natasha hasta que tuvieron un hijo.

Antonio: Yo sé que estuvo muy mal todo lo que dices, pero te juro por mi hijo, que es lo más importante que tengo, que si pudiera cambiar todo lo que pasó lo haría. Claro, no me arrepiento de Dieguito. Él es ahora mi motor, pero he cambiado. Te lo dije ahora.

Lisandro: Y quiero creerte, pero algo por dentro me lo impide. Tengo la horrible sensación de que en cualquier momento algo va a pasar y nos va a separar de nuevo, y ya me cansé de sufrir.

Antonio: Pues yo no voy a permitir que nada nos separe. Te quiero y voy a luchar por ti. Hasta había pensado en regalarte algo cuando estábamos en la pastelería para demostrártelo.

Lisandro: (extrañado) ¿Qué me ibas a regalar?

Antonio se saca del bolsillo de su pantalón una pequeña caja negra y la abre frente a Lisandro dejando ver un bonito collar plateado, aunque delgado y con un dije en forma de corazón.

Antonio: ¿Te acuerdas que te di un collar parecido cuando estudiábamos en la universidad?

Lisandro: Sí y todavía lo traigo puesto.

Lisandro se toca ese collar que cuelga de su cuello.

Antonio: Bueno, pues ese puedes dejarlo de usar. Te lo di en ese tiempo porque te apreciaba y te veía como un buen amigo, pero ya es diferente. Me gustaría que ahora empieces a usar este para que recuerdes siempre lo que significas para mí.

Lisandro: (conmovido) Antonio, no es necesario, yo...

Antonio: ¿Qué? ¿Me lo vas a rechazar? Mira que te lo compré con mucho amor. Ven aquí y déjame colocártelo yo mismo.

Lisandro no puede evitar ponerse sollozo de la emoción y se sienta en la cama dándole la espalda a Antonio. Éste le quita el collar que ya usaba y le pone el nuevo.

Antonio: Listo, ahí quedó. Te luce, eh. Te ves bien guapo.

Lisandro: (riendo) ¿Qué dices? (Dándose la vuelta) Gracias. Te prometo que lo voy a cuidar como un tesoro.

Antonio: Yo también te prometo que voy a cuidar de ti como un tesoro, Lisandro., desde ahora… Te quiero…

Antonio le acaricia el rostro con suavidad a Lisandro mirándolo fijamente y sin más, se decide a darle otro beso. Lisandro le corresponde.

INT. / DEPARTAMENTO DE MARCUS / AL DÍA SIGUIENTE

Es un nuevo día. Lisandro llega al departamento de su amigo y lo ve sentado en un sofá, con la camisa abierta y en un mal semblante. En la mesa hay un par de botellas de licor vacías. Parece que el hombre estuvo bebiendo durante toda la noche.



Marcus: (sin mirarlo) Por fin llegas. ¿Dónde pasaste la noche?

Lisandro: Natasha me dejó quedarme en su departamento.

Marcus: (sarcástico) Sí, claro. Reconoce que te quedaste con él. Mínimo se acostaron riéndose los dos de mí a mis espaldas.

Lisandro: (ofendido) Marcus, no me hables así. ¿Quién crees que soy? Mejor me voy ya mismo. Ya no pienso seguirle dando más larga a esto. Voy a hacer mis maletas.

Lisandro se dirige a su habitación, pero Marcus lo detiene tomándolo de los brazos.

Marcus: Lisandro, no… Tú no te puedes ir. No me puedes abandonar.

Lisandro: Es mejor así y no me vayas a insistir. Tú no puedes entender que mis sentimientos son otros. Te encaprichaste conmigo y no te hace bien que me quede viviendo bajo el mismo techo que tú. Por eso me voy.

Marcus: (desesperado) Espera, Lisandro, no te vayas. Te lo suplico.

Lisandro: (serio) Tomé ya esa decisión, Marcus. Lo siento.

Marcus: (arrodillándose) Perdóname, sé que hice mal golpeando a Antonio y si quieres ya mismo voy a Antique Amor para pedirle disculpas, pero no me dejes, por favor.

Lisandro: (incómodo) Levántate, no hagas eso.

Marcus: No lo voy a hacer hasta que me perdones y desistas de esa idea de abandonarme. Lisandro, si tú te vas, ¿qué va a ser de mí? (Rompe a llorar) Estoy solo en la vida. No tengo a nadie más que tú.

Lisandro: Vamos a seguir siendo amigos. No te preocupes. Yo no voy a dejar de verte.

Marcus: ¡Pero yo te amo! ¡Yo no quiero tu amistad! Olvídate de él y date una oportunidad conmigo. Te prometo que voy a esperar el tiempo que quieras.

Lisandro: Marcus, levántate y ya no hagas esto más complicado.

Marcus: Lisandro, por favor. Quédate conmigo, no me vayas a dejar solo.

Marcus se sienta en el piso a llorar. Lisandro decide inclinarse y lo abraza fuertemente.

Lisandro: Cálmate. Yo no te voy a dejar solo.

Marcus: Entonces no te vayas.

Lisandro: (aun abrazándolo) Es que si me quedo va a ser peor para ti y yo no quiero que pases por lo mismo que yo pasé una vez.

Marcus: Yo sé que si te quedas, tarde que temprano, te vas a fijar en mí y me vas a dar la razón. Antonio no te merece.

Lisandro: (apartándose) Antonio ya cambió. Te lo puedo asegurar. En sus ojos veo que me dice la verdad.

Marcus: Entonces créele. Veo que es inútil hacerte cambiar de opinión sobre él, así que voy a respetar eso. Espero no te desilusione de nuevo. Por ahora, quédate conmigo, por favor.

Lisandro: (poco convencido) Bueno, me quedaré, pero tienes que entender que no va a ser para toda la vida. Yo también necesito mi espacio. ¿Me entiendes?

Marcus: Gracias, Lisandro. Te prometo que lo de anoche no se va a volver a repetir.

Lisandro: Y no sólo eso. Tampoco quiero que me vuelvas a seguir. Si de verdad quieres que al menos conservemos nuestra amistad, no te andes con cosas raras y sé sincero conmigo.

Marcus: Así va a ser. Prometido y gracias de nuevo.

Marcus abraza a Lisandro. Él también le corresponde el detalle y le frota la espalda para confortarlo sin darse cuenta de que Marcus sonríe con una disimulada malicia.

INT. / ANTIQUE AMOR / DÍA



Más tarde, la pastelería se encuentra abierta y se ve un inspector de sanidad, acompañado de dos policías, mostrándole un documento a Antonio. Valentín está presente. Los dos hombres lucen desconcertados.



Antonio: ¿Qué me está diciendo? ¿Cómo que va a clausurar mi pastelería?

Inspector: Recibimos varias denuncias esta mañana de sus clientes, señor. Todos afirman que ayer, luego de que compraron unos pasteles en promoción, empezaron a experimentar síntomas de indigestión. Muchos, e incluso, niños fueron a parar al hospital.

Antonio: (exaltado) Eso no puede ser. Tiene que ser una equivocación. Yo siempre he cumplido con todos los protocolos de sanidad.

Inspector: Esta vez no fue así. Tendrá que acompañarnos a la delegación y no podrá abrir la pastelería hasta nueva orden.

El inspector le hace una seña a los policías, quienes le piden a los clientes que vayan saliendo del lugar. Antonio se frota el rostro con sus manos sin poder dar crédito a ello.

INT. / DELEGACIÓN / DÍA

Un par de horas más tarde, Natasha llega con prisa a la delegación. La joven se encuentra en el pasillo a Antonio, quien está sentado, mirando al vacío.



Natasha: ¡Antonio!

Antonio: (desanimado) Hola, Natasha.

Natasha: (sentándose a su lado) Vine lo más pronto que pude en cuanto Valentín llamó para avisarme lo que pasó y llamé a Marina para que se quedara con Dieguito. ¿Qué te dijeron?

Antonio: Todo es más grave de lo que pensé. Hay más de treinta clientes en el hospital, incluyendo los niños que estuvieron ayer en la celebración del bautizo. Los padres me interpusieron una demanda.

Natasha: (desconcertado) Pero no entiendo. ¿Cómo pasó algo así?

Antonio: Créeme que yo tampoco lo sé. Hoy el inspector de sanidad ordenó clausurar la pastelería hasta nuevo aviso y lo peor es que debo pagar una indemnización a los clientes afectados por daños y perjuicios.

Natasha: ¡Ay Dios! Me imagino que ha de ser muchísimo dinero.

Antonio: (suspirando resignado) Demasiado y no tengo la menor idea de dónde sacarlo. Tengo quince días de plazo. ¡Quince días, Natasha!

Natasha recuerda en ese momento una conversación que tuvo con Victoria hace varios meses.

FLASHBACK

Victoria saca de su sofisticado bolso la pequeña botella transparente con un líquido extraño que un hombre le dio una vez y la pone sobre la mesa.



Natasha: (extrañada) ¿Qué es eso?

Victoria: Digamos que es un veneno, pero no es letal. Tomar una sola gota de ese líquido, causa en una persona severo dolor de cabeza, indigestión y hasta diarrea. Necesito que, con mucha cautela, lo agregues como un ingrediente más a la masa de los pasteles que cocina Antonio.

FIN DEL FLASHBACK

Natasha deja de recordar y se sorprende, pues ha asociado aquel recuerdo con lo que ha sucedido en la pastelería.

Natasha: No puede ser…

Antonio: (extrañado) ¿A qué te refieres?

Natasha: Eh, no, nada. Es que me sorprende demasiado que esto haya pasado. Tú nunca tuviste un problema como éste.

Antonio: Eso es justo lo que le dije al inspector, pero no tengo cómo probar que todo lo hice bien y que los ingredientes estaban perfectos.

Natasha: Intenta tranquilizarte, Antonio. Luego encontraremos alguna solución.

Antonio: ¿Qué solución? Estoy a punto de perderlo todo. Tendré que vender la pastelería para poder pagar ese dinero. Me voy a arruinar y tú sabes lo que significa Antique Amor para mí.

Antonio encorva un poco la espalda y recuesta sus codos sobre sus piernas mientras se toma de la cabeza sintiéndose sumamente frustrado. Natasha lo mira con lástima.

INT. / DEPARTAMENTO DE MARCUS, BAÑO / DÍA

Lisandro habla por celular con Marina. El chico justo estaba trapeando el piso del baño cuando recibió la llamada de ella.



Lisandro: (sobresaltado) ¿Cómo que clausuraron Antique Amor? ¿Estás segura de lo que me dices, Marina?

Marcus escucha escondido detrás de una pared sin que Lisandro lo sepa.



INT. / DEPARTAMENTO DE MARINA, SALA / DÍA

Marina, por su parte, habla con Lisandro por medio de su celular mientras cuida de Dieguito, quien se encuentra dormido en su coche.



Marina: (agobiada) Sí, Lisandro. Segurísima. Valentín estaba presente cuando llegó el inspector de sanidad para ordenar el cierre inmediato de la pastelería y Antonio tuvo que ir a la delegación para rendir declaración sobre lo que pasó.

Lisandro: Pero no entiendo. Antonio siempre ha cocinado unos pasteles excelentes. Es muy extraño que todos los clientes se hubieran indigestado. Tiene que haber un error.

Marina: Error o no, me late que las cosas se van a poner bien complicadas para él. Estoy esperando que Natasha me llame para que me dé noticias. Ella fue a verlo a la delegación y me dejó a Dieguito a cargo.

Lisandro: Veré si también me paso por allá. El pobre debe estar muy mal. Tú y yo sabemos muy bien que esa pastelería es como su vida y perderle así sería muy duro para él.

Marcus sonríe con malicia aún escondido detrás de la pared.

EXT. / ANTIQUE AMOR / NOCHE

La noche ha caído. Uno de los hombres que Victoria había contratado para mezclar el veneno en la masa de los pasteles se ve merodeando los alrededores de la pastelería que se encuentra cerrada y a oscuras. Usa unos guantes de cuero negros y una capucha del mismo color, además de un recipiente lleno de gasolina. El hombre comienza a regarla alrededor del establecimiento y una vez que termina, saca del bolsillo de su chaleco una caja de cerillos.

El hombre: Me voy a ganar una buena lana por hacer esto…

El malhechor saca un cerillo de la caja, lo enciende y sin darse a la espera, lo lanza hacia la gasolina que había regado. En cuestión de segundos, se forma una gran llamarada que cubre toda la pastelería, la cual comienza a incendiarse. El hombre sale corriendo de allí sin mirar atrás y la cámara enfoca el interior del lugar, que se consume poco a poco por el fuego hasta desmoronarse en sobremanera.

Por otra parte, en la cocina, una gran cantidad de gas escapa de una grieta en la tubería. Una vez que el gas hace contacto con el fuego, la pastelería explota fuertemente destruyendo todo a su paso.

INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA / NOCHE

Antonio y Natasha llegan al departamento de ésta última. Ella arrastra el coche en el que Dieguito va, pues pasó por él al departamento de Marina.



Natasha: Marina me dijo que Dieguito se portó muy bien. De veras que tenemos un bebé superbien portado, ¿no crees?

Antonio no responde, puesto que está distraído en sus pensamientos y se ve sumamente triste.

Natasha: (agobiada) Ay, Antonio. Me duele tanto verte así. Quisiera hacer algo para ayudarte, pero no se me ocurre nada.

Antonio: Deja así, no te preocupes. Igual no hay mucho que se pueda hacer. Creo que lo mejor será vender Antique Amor como te dije esta tarde en la delegación.

Natasha: Claro que no. No hagas eso. Puedes hipotecarla y con eso pagar la indemnización.

Antonio: Imposible. Recuerda que el banco ya financia cada mes la pastelería y no podrían hacer una hipoteca sobre otra hipoteca. Cosas de finanzas, tú sabes…

Natasha se queda en silencio durante unos segundos y parece que se le ocurre algo, por lo que mira con cautela a Antonio.

Natasha: Ya vuelvo. Voy al baño a lavarme las manos para hacer la cena. Quédate con Dieguito.

Antonio asiente con la cabeza y Natasha se retira. El hombre se sienta sobre el sofá y mira su hijo mientras le acaricia el rostro.

Antonio: (triste) En medio de todo esto te tengo a ti, mi príncipe. Te prometo que me voy a esforzar y voy a salir de esta situación.

Natasha, por su parte, se encierra en el baño y hace una llamada.

INT. / CASA DE VICTORIA, SALA / NOCHE

Victoria bebe un whiskey en una copa sentada en un amplio sofá. La anciana escucha una llamada entrante a su celular y lo alcanza del buró para contestar.



Victoria: ¿Bueno?

INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, BAÑO / NOCHE

Natasha es la persona que ha llamado a Victoria. Las escenas de ambas se intercalan al hablar desde los respectivos lugares en que se encuentran.



Natasha: ¿Todavía se acuerda de mi voz?

Victoria: (sonriendo) ¡Natasha! ¡Qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo! No esperaba que llamaras a saludarme. ¿Qué ha sido de tu vida?

Natasha: Creo que no tengo que responder a esa pregunta. Después de todo, usted está muy al tanto de mi vida y la de todos, ¿no?

Victoria: ¿Por qué dices eso?

Natasha: Dígame dónde puedo verla. Tengo que hablar muy seriamente con usted.

Victoria: ¿Para qué? Tú y yo ya no tenemos ningún tipo de relación y ya no trabajas para mí.

Natasha: Tan sólo dígame dónde está y tranquila que no pienso quitarle mucho tiempo.

Victoria: (sonriendo con picardía) Hum, está bien. Me conseguí una casa en una colonia de la ciudad, bastante amplia y elegante. Puedes venir o si prefieres nos citamos en alguna cafetería.

Natasha: No, prefiero ir a un lugar más reservado y su casa me parece perfecta. Ya mismo voy para allá, así que envíeme su ubicación.

Natasha cuelga el celular. Victoria, en su casa, se queda pensativa.

Victoria: ¿Qué será eso qué la imbécil ésta quiere hablar conmigo? ¿Qué tal si es una trampa y va a venir con alguien? (Bebe un sorbo del whiskey)

Natasha vuelve a la sala de su departamento y se enternece al ver a Antonio haciéndole cosquillas a Dieguito. El bebé ríe y el hombre sonríe levemente a pesar de la tristeza que siente por los sucesos ocurridos.

Antonio: Mírate nomás tú, eh. Qué risueño saliste, Dieguito. Bien que te gusta que te hagan cosquillas en tu pancita, ¿no?

Natasha: (acercándose) Antonio, disculpa que te interrumpa mientras juegas con Dieguito, pero tengo que pedirte un favor.

Antonio: Sí, claro. Dime.

Natasha: Tengo que salir. ¿Podrías quedarte aquí con él mientras regreso?

Antonio: Pero si acabamos de llegar y ya casi son las ocho. ¿A dónde vas?

Natasha: No puedo darte muchos detalles, pero te aseguro que es algo importante que está relacionado con tu problema.

Antonio: (sorprendido) ¿Ah sí? ¿Y de qué se trata?

Natasha: Es mejor que te lo cuente luego. Tengo que confirmar una información y no quiero hablar de más sin estar segura. Puedo provocar un problema mayor luego.

Antonio: ¿Tan grave es?

Natasha: Sí e incluso Lisandro está implicado, pero ya no me hagas más preguntas, porfa. Cuando vuelva te cuento todo, ¿bueno?

Antonio: (resignado) Está bien. Cuídate y llámame si necesitas algo. Yo me quedo con el niño.

Natasha: Gracias. Te veo más tarde.

Natasha toma su bolso y sale del departamento con cierta prisa. Antonio se queda extrañado.

INT. / DEPARTAMENTO DE MARCUS, HABITACIÓN / NOCHE

Entretanto, en el departamento de Marcus, Lisandro entreabre la puerta de la habitación de su amigo no sin antes de tocar un par de veces al no recibir respuesta.



Lisandro: ¿Marcus?

Marcus sale en ese momento del baño, pues se acaba de duchar y cubre su cuerpo con una toalla del torso hacia abajo. Lisandro se avergüenza al verlo.



Marcus: Dime, Lisandro.

Lisandro: Eh, yo… Venía solo para decirte que la cena está lista.

Marcus: (sonriéndole pícaro) Está bien, gracias. Perdona que me encontraras ligero de ropa, pero como fui al gimnasio un rato, quise ducharme para refrescarme un poco. Espero no te moleste.

Lisandro: Claro que no. ¿Cómo crees que podría molestarme? Tú debes ser quien se moleste por haber entrado a tu habitación así, pero como no recibí respuesta cuando toqué, quise checar si estabas.

Marcus: Pues ya ves, a mí tampoco me molesta. Tú deberías venir conmigo al gimnasio. Te haría bastante bien, ¿no crees?

Lisandro: (riendo) Voy a pensarlo, pero no te prometo nada. Mejor sigue yendo tú que te sienta tan bien.

Marcus: (riendo) ¿Por qué lo dices?

Lisandro: Porque mírate. Tienes buen cuerpo y me supongo has de tener bastante fuerza.

Marcus: (acercándose) ¿Te parece?

Lisandro: (nervioso) Eh, sí… Yo siempre te he dicho que eres muy guapo, Marcus y estoy seguro que has de tener muchos pretendientes que están dispuestos a quererte de verdad, solo que tienes que darte el chance.

Marcus acorrala a Lisandro contra la pared y no deja de sonreírle de forma seductora.

Marcus: Y yo siempre te he dicho que el único con quien me interesa tener un chance eres tú, Lisandro y no te imaginas las ganas que tengo de besarte en este momento.

Marcus acerca sus labios a los de Lisandro, pero éste lo aparta con cuidado.

Lisandro: Marcus, no. Por favor, no te confundas.

Marcus: Yo no estoy confundido, Lisandro. Tú y yo podríamos ser tan felices juntos, y sin tan solo tú me dieras ese chance que hace tanto estoy esperando, todo cambiaría para ti.

Marcus toma entre sus manos el rostro del chico. Los dos se miran fijamente.

Marcus: Vamos, acepta ser mi novio y no importa si no me quieres. Con el tiempo estoy seguro que eso cambiará porque pienso esforzarme para que así sea. Tú dame el sí y mañana mismo hacemos vida en otro país, alejados de todo.

Lisandro siente duda por un momento, pero se toca el collar que le regaló Antonio el día interior y niega con la cabeza.

Lisandro: (alejándose de él) No, perdóname, pero no puedo hacer eso. ¿Piensas que puedes comprarme con tu dinero y con una vida de lujo?

Marcus: Claro que no, no lo tomes así. Te lo digo para que veas qué tan diferente sería tu vida a mi lado. Progresarías, serías un chavo exitoso, profesional…

Lisandro: (recio) Pues no. Yo ya tomé mi decisión, además tú me prometiste que respetarías mis sentimientos y si no lo haces, entonces sí tendré que irme de aquí definitivamente.

Lisandro no le da oportunidad a Marcus de que le diga algo más y sale de la habitación. Marcus se siente frustrado y le pega un leve puño a la pared.

Marcus: Te voy a ver cambiando de opinión muy pronto, Lisandro. Vas a ver…

INT. / CASA DE VICTORIA / NOCHE

Victoria abre la puerta de su casa encontrándose en primer plano con Natasha, quien la mira muy seria y desafiante.



Victoria: (sonriendo con hipocresía) Natasha. Bienvenida, pasa.

La joven entra sin decir nada y mira con cierta curiosidad a su alrededor. Victoria cierra la puerta.

Natasha: ¿Cómo compró esta casa?

Victoria: Digamos que es un regalo que me hicieron por adelantado a cambio de algo, pero no hablemos de eso. Me tienes con el corazón en la mano por saber qué es eso tan importante qué querías hablar conmigo.

Natasha: Bueno, siendo así, no le demos más preámbulo al asunto…

Natasha no se da a la espera y le lanza una sonora cachetada a la anciana. Ésta se sorprende en gran manera y se vuelve el rostro, con la mano en el lado donde fue cacheteada. Las dos mujeres se miran fulminantes.

INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA, HABITACIÓN / NOCHE

Antonio pone con sumo cuidado a Dieguito en su cuna.



Antonio: Qué bárbaro. Casi no se duerme. Esto de ser papá como que es bastante agotador, ja, ja, ja.

De repente, una llamada entra a su celular. Antonio sale rápidamente de la habitación y contesta en el pasillo.

Antonio: ¿Bueno? (Hace una pausa) Sí, soy yo. ¿Con quién hablo? (Pausa) ¿Bomberos?

Antonio desencaja el rostro al escuchar lo que le dicen al otro lado de la línea.

Antonio: (impactado) ¿Qué? ¿Están seguros?

Tal parece que le han dado la noticia de que su pastelería se incendió. Los ojos desorbitados del hombre hablan por sí solos.

Antonio: Está bien. Ya mismo salgo para allá.

Antonio cuelga su celular e inmediatamente busca entre su directorio telefónico un contacto en específico al cual llama. Mientras espera a que contesten, mira a su hijo durmiendo en la cuna.

Antonio: ¿Sí, Marina? (Hace una pausa) Perdona que te llame, sé que ya cuidaste a Dieguito hoy en la tarde, pero ocurrió algo y necesito que te quedes con él de nuevo. Natasha no está y es urgente.

INT. / CASA DE VICTORIA / NOCHE

Natasha acaba de lanzarla una fuerte cachetada a Victoria. La anciana luce furiosa, pero Natasha se ve decidida.



Victoria: (furioso) ¿Cómo te atreves a golpearme, malnacida? ¿Quién te has creído?

Natasha: Hace mucho tiempo se la tenía merecida, doña, pero ahora se la merece el doble después de lo que hizo.

Victoria: ¿De qué estás hablando?

Natasha: No se haga la idiota que no le queda. ¿O acaso ya se está volviendo una vieja senil?

Victoria: Mira, lárgate de mi casa o llamo a seguridad para que te corran por haber venido a mi propiedad a agredirme.

Natasha: ¡Hágalo! ¡Yo no le tengo miedo a sus amenazas! (Jalándole del pelo)

Victoria: (adolorido) ¡Argh! ¡Suéltame inmediatamente, malnacida! ¡Suéltame!

Natasha: ¡Primero me va a tener que escuchar usted a mí, vieja loca! Me supongo que está contenta, ¿no? Por fin logró lo que se propuso hace meses.

Victoria: No sé de qué hablas y suéltame ya que me haces daño.

Natasha: Usted es la que está detrás de lo que ocurrió en Antique Amor. Por su culpa, Antonio resultó implicado en esa intoxicación de los pasteles. ¡Niéguemelo!

Victoria: (cínica) ¡Bueno! ¡Sí! ¿Y qué hay con eso? El repostero ese me las debía luego de que me humilló aquella vez sacándome de su pastelería y ya me enteré que anda engatusando a mi nieto otra vez. Tenía que hacer algo.

Natasha suelta a Victoria sintiéndose muy indignada.

Natasha: Me parece increíble que siga obsesionada con lo mismo. ¿Hasta cuándo va a seguir impidiendo que los dos sean felices?

Victoria: Nunca mientras mi capital siga en peligro. Lisandro es mi único medio para no hundirme y no pienso permitir que se líe con ese bueno para nada. Él debe seguir con mi legado.

Natasha: Usted está completamente loca, está enferma….

Natasha recibe en ese momento una llamada a su celular. La joven lo saca de su bolso y contesta algo exasperada.

Natasha: Hola, Marina, ando algo ocupada atendiendo algo. ¿Te parece si te llamo más tarde?

INT. / DEPARTAMENTO DE NATASHA / NOCHE

Marina habla al otro lado de la línea. La mujer se encuentra en el departamento de Natasha cuidando de Dieguito.



Marina: Espera, Natasha. Esto es muy importante y tienes que escucharme. Ocurrió algo horrible.

Las escenas de ambas mujeres se intercalan al hablar. Natasha le da la espalda a Victoria.

Natasha: (extrañada) ¿Qué pasó?

Marina: Llamaron a Antonio hace rato. Tal parece que hubo un incendio en Antique Amor y él salió para allá.

Natasha: (impactada) ¿Un incendio?

En cuanto Natasha dice aquello, la cámara enfoca la sonrisa maliciosa de Victoria de fondo.

Marina: Sí, pero eso fue todo lo que Antonio me alcanzó a decir. Valentín también salió para allá y estoy esperando a que llame para que me diga mejor qué fue lo que ocurrió.

Natasha: (agobiada) Dios mío. Antonio debe estar destrozado. Primero la demanda y ahora esto. ¿Él dejó a Dieguito contigo?

Marina: Sí, aquí estoy con él en tu depa. No te preocupes. Está dormido.

Natasha: Ok, gracias. Cuídalo muy bien, porfa. Yo todavía tengo algo que atender aquí, pero no me tardo.

Natasha cuelga su celular y lo mete de nuevo en su bolso.

Victoria: (cínica) ¿Malas noticias?

Natasha se da la vuelta y mira furiosa a la anciana.

Natasha: Esto fue el colmo. ¿Cómo pudo ser capaz de caer tan bajo, doña Victoria?

Victoria la escucha sin dejar de sonreír con una sutil malicia como es habitual en ella.

Natasha: ¿No le bastó con haber inculpado a Antonio de esa intoxicación como para provocar un incendio en la pastelería? ¿Se da cuenta de lo que hizo?

Victoria: Por supuesto. He dejado en la ruina total al padre de tu mocoso y no te alcanzas a imaginar lo mucho que lo disfruto.

Natasha: ¿Cómo puede gozarse del dolor ajeno? Usted es un monstruo. Me da asco (Habla con mucho desprecio e indignación).

Victoria: ¿De qué te quejas? La culpa de todo la tienes tú porque si tan solo hubieras hecho bien tu trabajo y hubieras separado al repostero de mi nieto, nada de esto estaría pasando. ¿Ves las consecuencias?

Natasha: (furiosa) ¡Desgraciada! Esto no se va a quedar así. No pienso callar más. Voy a ir derechito a contarle todo a su nieto y no sólo eso, vamos a ir juntos a la delegación para denunciarla por lo que hizo.

Victoria: Ja, ¿y piensas que podrán hacer algo sin pruebas?

Natasha: Tal vez no, pero con mi testimonio será suficiente para que abran una investigación y den con la verdad. Va a pagar muy caro lo que ha hecho, doña Victoria.

Natasha sale de allí completamente decidida dando un portazo luego de cerrar la puerta. Victoria sonríe con cierta amargura.

Victoria: Ya veremos qué tanto puedes hacer, Natasha. Tengo mi haz bajo la manga.

EXT. / ANTIQUE AMOR / NOCHE

Antonio llega corriendo a la pastelería y se encuentra con una escena que lo deja desgarrado. Todo el lugar ha quedado destrozado y el techo se ha caído. Los bomberos han terminado de apagar el fuego y también hay algunos policías rodeando el área. El hombre se acerca a un policía.



Antonio: (balbuceando) ¿Cómo pasó todo esto?

Policía: Estamos investigando las causas del incendio. Es probable que haya habido una fuga de gas en la cocina.

Antonio: (negando con la cabeza) Esto… Esto no puede ser. Esto no me puede estar pasando…

Valentín llega también en ese momento y se acerca a Antonio.



Valentín: ¡Patrón!

Antonio: (sollozo) Valentín… Mi pastelería… Mi pastelería ya no existe. Mírala en lo que quedó.

Valentín lo mira con lástima al escucharlo hablar tan afligido.

Antonio: Lo que cultivé con tanto esfuerzo ya no existe. Años de trabajo se fueron a la basura. Tú sabes que construí casi que con mis propias manos esa pastelería. Con sangre, sudor y lágrimas la levanté y ya no queda ni la sombra de lo que era hasta ayer…

Antonio se da al llanto. Valentín se acerca más a él y le pone una mano sobre el hombro.

Valentín: (agobiado) Lo siento mucho.

Antonio cae de rodillas en el piso sin dejar de llorar sintiendo una gran tristeza que lo invade. El celular del hombre suena con insistencia, pero él no contesta.

Valentín: Patrón su celular…

Antonio: (llorando) No quiero hablar con nadie, Valentín. ¿Cómo crees que voy a contestar así?

Valentín: Puede ser importante. Hace rato está sonándole. Si quiere pásemelo y yo hablo por usted.

Antonio, con desánimo, le pasa su celular a Valentín, quien contesta.

Valentín: ¿Bueno?

INT. / TAXI / NOCHE

Natasha va en un taxi sentada en los asientos traseros hablando por celular. Ella es la persona que estaba llamando a Antonio. Las escenas de ambos se intercalan al hablar.



Natasha: (extrañada) ¿Valentín? ¿Estás con Antonio?

Valentín: Sí, pero el patrón no quiere hablar. Está muy triste. Antique Amor quedó reducida a cenizas.

Natasha: (agobiada) Dios mío. Dile que necesito hablar urgentemente con él. Esto es grave.

Valentín le pasa el celular a Antonio.

Valentín: Patrón, es Natasha. Dice que tiene que decirle algo muy grave.

Antonio se extraña en medio de las lágrimas y toma su celular para hablar con ella.

Antonio: ¿Qué quieres, Natasha?

Natasha: ¡Antonio! Sé cómo te estás sintiendo ahora, pero necesito que me escuches. Nada de lo que te está pasando es casualidad.

Antonio: (extrañado) ¿Qué quieres decir?

Natasha: No te lo puedo explicar por teléfono, sólo quiero que sepas que hay alguien que está detrás de la intoxicación y del incendio que acabó de ocurrir, y esto también involucra a Lisandro.

Antonio: ¿De qué estás hablando, Natasha? No te entiendo.

Natasha: (desesperada) Mira, necesito que lo llames. Tenemos que reunirnos inmediatamente los tres. Tengo que contarles algo y no puede pasar de esta noche…

De repente, Antonio escucha por teléfono un gran estruendo y se estremece.

Antonio: (asustado) ¿Natasha? ¿Natasha, qué fue eso?

Antonio no recibe respuesta y se levanta del piso, pues aún permanecía arrodillado.

Antonio: ¡Natasha, dime algo! ¿Qué pasó?

En ese momento se enfoca una desgarradora escena. El taxi en el que Natasha iba se ha volcado sobre la vía y la modelo junto con el taxista han quedado inconscientes. Ella sangra en la cabeza y ha sufrido varios golpes en todo el cuerpo.

CONTINUARÁ…

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Capítulo 27: Gran final (2° parte)

Capítulo 27: Gran final (1° parte)

Capítulo 22: Entre mentiras